Yolanda Cabrera lleva más de 40 años elaborando la chicha del Yamor

AGO, 06, 2018 |

Producto. Los cientos de litros de chicha reposan, después de ser cocinados, para su fermentación.
Preparación. Doña Yolanda indicando los siete granos de maíz escogidos.
PROCESO. Con concentración y gusto Yolanda limpia los granos antes de molerlos.
TRADICIÓN. Esta es la cocina de leña, en la cual se prepara la chicha.
PREPARADO. En un pilche, Yolanda sirve el potaje listo.

El potaje se prepara en las fiestas de Otavalo. Se elabora con siete granos de maíz. 

Redacción OTAVALO

Desde hace más de 40 años, doña Yolanda Cabrera prepara la tradicional chicha del Yamor. Se trata de una bebida elaborada con siete variedades de maíz, la misma que forma parte de las festividades septembrinas que se realizan cada año en Otavalo. 

Con un mes de anticipación, la otavaleña empieza a seleccionar los granos, que luego pasan por un proceso de limpieza para tostarlos y finalmente convertidos en harina. 
 

Ingredientes
Como materia prima para obtener la bebida está el chulpi, el maíz negro, amarillo y blanco; el canguil, el morocho y la jora. 

EL DATO
Esta bebida se vende por litros, a un valor de 1,50 dólares, y el vaso por 0,25 centavos. 
Para la temporada de las fiestas del Yamor, la demanda de este producto es mayor, por lo que se tiene que abastecer con alrededor de 80 quintales de las siete variedades de maíz. 

Otro de los productos esenciales para la elaboración de la tradicional bebida es la panela, que se trae desde la zona de Íntag, en Cotacachi.  
  

Preparación
De acuerdo con doña Yolanda, el secreto de la elaboración de la chicha está en la selección adecuada de las siete variedades de maíz. 

“Con la harina lista, paso a la cocina de leña, donde la cocción se demora 12 horas”, explica.

Después de este tiempo, se cierne, para colocarlo en toneles y que adquiera el sabor especial. “Se lo mezcla con miel de panela y está lista para ser servida al cliente”, comenta. 

EL DATO
El local de Yolanda Cabrera está ubicado en la calle Sucre y Estévez Mora, en Otavalo. 
En una pequeña habitación de su casa, se encuentra la cocina de leña. En ella están dos enormes ollas, donde hierve la chicha. Yolanda, con una cuchara grande de madera, la menea para que no se asiente la harina.

Muy cerca de allí se encuentran cinco toneles de madera. En su interior reposa un líquido espeso, amarillento y aceitoso, que se lo conoce como flor. Cada uno de estos recipientes contiene aproximadamente 100 litros de chicha, que serán consumidos por quienes visitan este lugar. 

Para esta ardua tarea cuenta con la ayuda de su hija, quien acompañada de otras personas colabora en la elaboración de este producto. 

Desde muy temprano se levanta para la preparación y limpieza del maíz. “Hay que tener mucha paciencia para este trabajo. Fue mi madre quien me enseñó a hacer la chicha. Aprendí que se debe limpiar bien el grano, para que no haga daño a la salud del consumidor”, menciona. (PMHR)