La misma historia…

SEP, 16, 2018 | 00:05 - Por ALFONSO ESPIN MOSQUERA

Alfonso Espín Mosquera

El galón de gasolina  en Argentina y Uruguay, bordea los seis dólares. Un pasaje de autobús  el dólar veinte y el sueldo básico no alcanza sino para la quinta parte de la canasta familiar. Entre los argentinos el temor a la inflación constante y a lo que pase cada día con su moneda es una fatal vivencia para poder sobrevivir con precios sobre valorados para los productos de primera necesidad. 

Muchísimos jóvenes hábiles para el trabajo gozan de bonificaciones y el trabajo no está en sus planes, amparados en la suerte de populosos que acampó en Latinoamérica. Venezuela vive el éxodo jamás acontecido en su historia. Las calles de Buenos Aires, Quito, Lima, Bogotá, están atestadas de venezolanos viviendo en la mendicidad. 

Rafael Correa, Cristina Fernández, Evo Morales, Daniel Ortega y a la cabeza de la infamia, Nicolás Maduro, dueños de un cinismo sin nombre, son responsables de esta tragedia que hace sufrir inmensamente a todos los pueblos que confiaron en sus promesas y sueños de equidad. 

Mujica, hoy un pensador incuestionable, un viejecito inofensivo y dueño de frases e ideas “nobles y humanas”, otra hora tupamaro y por tanto y con él, su mujer, responsables de tanto secuestro y desaparecido a nombre de las ideologías socialistas, se las da de austero mientras sus compatriotas hacen milagros por sobrevivir resignados a una pobreza humillante. 

En cada pueblo donde han gobernado estos “marxistas” hay secuelas fatales y no es que se desconozcan los hilos de la corrupción de otros regímenes, pero no hay mérito en conformarnos con el adagio que dice: consuelo de muchos, alegría de tontos, y peor todavía justificar los atracos y crímenes a nombre de que siempre se han dado. 

Nuestros países merecen otra suerte, nuestra gente una vida digna capaz de generar condiciones humanas para desarrollarnos con prosperidad y paz. 

Todos deben pagar con cárcel por sus actos y sobre todo con la devolución de los bienes mal habidos y a la par nosotros debemos sostenernos por el bien de la Patria en la búsqueda de mejores días.


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