Menesterosos de honor

OCT, 01, 2018 | 00:10 - Por MANUEL CASTRO M.

Manuel Castro

Así los llamaban en la antigüedad a los arrojados y temerarios militares cuando simplemente buscaban la gloria o algo peor: saciar sus necesidades y hambres. En Latinoamérica sucede que se habla quedito sobre golpes militares como solución para acabar con gobiernos antidemocráticos y despóticos de Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia. 

Pero si se analiza detenidamente el tema se observa que tales países son gobernados dictatorialmente precisamente por el respaldo de los militares. Maduro sin los militares, estaría fuera; Cuba desde hace 60 años es un Estado militar dirigido por un Comandante muerto; Nicaragua se sostiene en militares que reprimen y asesinan al pueblo; Bolivia ya creó una Academia Militar Antiimperialista para sostener a Evo.

Tales militares ya no están preparados para la guerra convencional. Su docilidad profesional les ha conducido a convertirse en adversarios del propio pueblo y del sistema democrático. En la 73ª Asamblea de la ONU Trump, luego de sostener “que Maduro sería derrocado fácilmente si los militares decidieran hacer eso”, descartó un plan militar sobre Caracas y afirmó en forma confusa y prepotente “que no le gusta hablar sobre lo militar”, aclarando “con ustedes” refiriéndose a los periodistas. 

Salomón dice: “Nubes de viento que no traen lluvia es el hombre fanfarrón que no cumple sus promesas”. Igual de fanfarrón Maduro califica de cobarde la sanción financiera a su esposa y muy valiente pide “atáquenme a mí”, como si no lo hicieran tácitamente todos los días los venezolanos víctimas del hambre, la represión y el desempleo.

En la misma Asamblea el presidente Moreno, luego de hablar del Plan Toda Una Vida, al cual califica de “eje central de su administración” (no ha sido la deuda externa, el desempleo, la corrupción, etc.), critica la posición de Estados Unidos por su bloqueo contra un “pueblo casi indefenso como Cuba” y sobre la crisis venezolana y de Nicaragua insta a que la resuelvan mediante un “diálogo nacional”, posición para que se rían Maduro, Ortega, María Fernanda y otros pajaritos, pues ellos no se marcharán sino los echan.


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