¿Basta de historias?

OCT, 28, 2018 | 00:15 - Por FABIAN CUEVA

Fabián Cueva Jiménez

Andrés Oppenheimer en ‘Basta de historias’ dice: “Los latinoamericanos estamos obsesionados con el pasado y la ideología, porque desenterramos muertos, nos dejamos guiar por difuntos: Bolívar, Perón o Alfaro, a través de Maduro, Kirchner, Correa, llegando al fanatismo”. En otros países, señala, la preocupación no es la Historia, es elevar el nivel de vida y salir de la pobreza. Hay razones.

En cambio, Eduardo Galeano, en su ‘Teoría del fin de la Historia’ indica que el desprecio hacia la Historia no es nueva, se decretó como delitos a la memoria y dignidad, propuso escribir una Historia llena de vitalidad, libre y transformadora, porque el pasado no debe estar quieto, hueco y mudo.

Por lo dicho, a propósito del relanzamiento  de la “Nueva Historia del Ecuador”,  creemos en la obligación social de escribirla o reescribirla y de actualizarla, como una “necesidad de supervivencia”, porque la Historia va más allá de la curiosidad, recolección de recuerdos, discursos en efemérides o visita a museos. Necesitamos una Historia para formar personas con criterio, para transmitir valores morales y ciudadanos y así frenar a un mundo de incertidumbres y desbocado.

Una Historia que según Hegel, sea el progreso de la conciencia de la libertad o como Vásquez de Mella escribe: “Pueblo que no sabe su historia va inevitablemente a la muerte”.

Requerimos de una Historia científica, una que no mienta, con temas múltiples: económicos, sociales, culturales, construida colectivamente, que no sirva para uso político para ser llevada a textos educativos,  con equivocadas teorías recientemente instaladas y ya fracasadas, Socialismo del siglo XXI.

Una Historia cuyos contenidos científicos se transformen en estrategias educativas, con énfasis en la formación de un espíritu nacional, identidad, conciencia o ancestro, porque un ecuatoriano no puede transformarse en un inglés o un colombiano en japonés.

Por eso, graves errores, que el Ministro de Educación suprima el ‘Minuto Cívico’ en las instituciones educativas y todavía reciba aplausos políticos de docentes.


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