Los clivajes políticos en Ecuador

OCT, 28, 2018 | - Por Giuseppe Cabrera

Giuseppe Cabrera

Los clivajes en ciencia política, son las divisiones que existen en los electores al momento de posicionarse sobre un tema político en cuestión, la teoría del clivaje lo que intenta probar es que hay dicotomías que dividen al votante más allá de la plana y tradicional escala izquierda-derecha y que, pueden ser determinantes en el voto y generar contradicciones en los posicionamientos de los partidos y lideres políticos que, saltan las fronteras de sus ideologías políticas, por ejemplo estos clivajes se pueden dar en torno a temas como: iglesia o Estado, campo o ciudad y centro o periferia por poner solo unos pocos.

En Ecuador, me atrevería a creer sin un estudio empírico previo que, el electorado tiende a votar basando sus preferencias más en clivajes que, por convicción ideológica; incluso creería que hay un fuerte clivaje Costa-Sierra, que ha determinado varias elecciones desde el retorno a la democracia.

Pero ahora, ha saltado a la luz uno que se ha posicionado muy bien en la agenda pública que es, corrupción-honestidad, no intento ser sínico y creer que los casos del robo de dineros públicos sea un tema sin importancia, pero sí advertir que evita que nos centremos en lo fundamental: las desigualdades sociales. En un Estado ideal el tercer poder del Estado: el judicial, debería llevar en casi su totalidad el impulso de acciones que eviten que dichos casos queden en la impunidad, pero el discurso de autoridades del ejecutivo y legislativo giran constantemente en torno a esa agenda, estoy convencido que más allá de los apelativos ingeniosos y las analogías llamativas, nuestros más públicamente ventilados asambleístas, saben poco o nada de qué proyecto de país quieren o busca su partido. Mientras tanto, Ecuador es el país de Sudamérica con el peor sistema de políticas asistenciales y el que menos ha logrado consolidar algo que se parezca a un Estado del bienestar, o sea un Estado que vele por las garantías básicas de todos sus habitantes.

La polarización en cierto grado es algo bueno para la democracia, pero deberíamos buscar se consolide en torno a ideologías y propuestas programáticas y no de líderes políticos.

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