Delitos en Educación

NOV, 11, 2018 | 00:10 - Por FABIAN CUEVA

Fabián Cueva Jiménez

Lo ocurrido en educación en diez años de “revolución ciudadana” fue funesto y deplorable. El mismo Presidente de la República ha sintetizado: “Hay delitos en… educación, mejor dicho: ¿en dónde no hay delitos?”. Elevados a esa categoría de culpa y quebrantamiento de la Ley, solo le queda pensar en acciones y no en discursos, en denuncias y no en ofrecimientos, en pedidos de investigación e intervención legal.

Aparte de los problemas de infraestructura ya conocidos, hay otros: textos, alimentación, consultorías y también excesiva burocracia, ya comentada desde esta misma columna, que han perjudicado a niños, jóvenes y a toda la sociedad.

La educación: ahora, se mueve todo o casi todo, alrededor de una equivocada política. Desde el Ministerio con anuncios de paños empapados de tibieza propagandística, desde la Asamblea  con una Comisión que ofreció entregar para octubre reformas a la Ley y desde un sindicato -Red de Maestros- que se preocupa en apoyar a un exvicepresidente en prisión y a conspirar contra el Gobierno convocando a movilizaciones. 

 Es decir, como que todos dan la razón a Bernard Shaw: “A los políticos y a los pañales hay que cambiarlos seguido por las mismas razones”. Felizmente en el tema educativo, no siempre prioritario y poco leído, hay personas que no necesitamos cambios, no estamos en silencio, con firmeza comentamos y reclamamos, creemos ser aporte y no obstrucción. 

Con ideas:  auditoría educativa integral, escuchar  criterios de ex  ministros,  vigencia del Consejo Nacional de Educación,  reformas para que el bachiller no tenga que acudir a cursos pagados o a preparatorios preuniversitarios,  involucramiento serio a los padres de familia en el sistema, transparencia en la rendición de cuentas, producción de currículos flexibles con la promoción de valores sociales, control exhaustivo de la calidad del gasto y no para la corrupción y un Ministerio limitado en  instancias burocráticas para no duplicar acciones.

Ante tantos “delitos”, señor Presidente, busque con quiénes realizar los cambios.


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