La furia no se estanca

DIC, 17, 2018 | 00:02 - Por MANUEL CASTRO M.

En 1968 en las paredes de la Sorbona los estudiantes escribieron: “Un pensar que se estanca es un pensar que se pudre”. Esto  a propósito de la furia con la cual en Francia los “Chalecos amarillos” (que deben ser costosos) reclaman contra la política de Macron, pues aducen que “solo beneficia a los ricos”  y que  tiene al presidente francés contra las cuerdas, pues si bien este ha decidido subir los salarios a costa del Estado ya surgieron nuevas demandas y piedras.  Finalmente, lo que piden es que se vaya Macron. 


Lo que sucede en Francia interesa al mundo, aunque como buenos razonadores la furia  les pasa pronto a los  franceses. La Revolución Francesa es un buen ejemplo: cortaron  las cabezas de sus reyes, proclamaron la libertad, igualdad y fraternidad, y después volvieron a la monarquía y hasta con un emperador: Napoleón, de origen italiano. O sea son como la pluma al viento, como se canta en  ‘La donna è mobile’, que también es italiana. Ergo, solo Roma es eterna.


Para el Ecuador y los países latinoamericanos, siempre impresionados, ahora menos, del pensamiento y acciones de la Francia inmortal, los últimos hechos son importantes, pues nos puede saltar el impulso de exigir alza de salarios, empleos. Cuando esto suceda Francia ya estará en otra aventura,  pues como ellos dicen: el pensamiento no se estanca.


Difícil para nosotros los del tercer mundo entender cómo  en Francia, con apenas el doble de la superficie del Ecuador, con casi setenta millones de habitantes (nosotros 17 millones), con un ingreso per cápita corriente de 38.000 dólares anuales (nosotros apenas 6.000 dólares) la quinta potencia económica del mundo  y hasta campeones mundiales de fútbol (a los de acá no nos deberían quitar ese gusto), exista tanto descontento y violencia, en medio de tanto diálogo  y de dar la razón a los reclamantes y hasta pedirles disculpas. 


La izquierda marxista y la extrema derecha están de por medio, si no ganan elecciones no están contentas con nada. En 1968 proclamaron: “Escucha, amor, escucha el rumor de la calle,/ eso es hoy el poema, eso es hoy el amor”.


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