El hombre lobo del hombre…

ENE, 27, 2019 | 00:05 - Por ALFONSO ESPIN MOSQUERA

Alfonso Espín Mosquera

“Rocío lava los platos y Juanito aldaba la puerta”, decían las madres; también se oyen otras frases como: “ tú María le sirves a tu hermano”, o “los varones, los bien machos no lloran, porque eso es de mujeres”; o quizás en la universidad: “Oye, vamos a ver cómo juegan fútbol las compañeras para reírnos”; peor todavía en boca de las abuelas: “Gracias a Dios nació varón”; “uuuf, solo chancletas tienes ahhh”, señalando despectivamente el no poder engendrar un hombre.

No estoy en contra de la naturaleza que señala válidamente las posibilidades de sicomotricidad fina en favor de la generalidad de las mujeres; peor todavía la misión de la maternidad, otorgada exclusivamente a la mujer. La sociedad ha señalado profesiones para hombres y profesiones para mujeres. Bueno sería que lo haga por las condiciones antropofísicas que le aventajan a un ser humano para ciertos hechos.

Muchas chicas han llegado a perder el interés en la maternidad, porque eso frustra los ideales de triunfo profesional. El ser “solo madres” se ha convertido en un hecho vergonzante en ciertos círculos sociales aberrantes, en los que el sinónimo de éxito es el sueldo, el cargo, los bienes que posee o el poder y la fama.

Vivimos en una sociedad aberrante, a la que se ha sumado un desprecio a valores que ancestralmente sostenían la convivencia humana. Saludar, despedirse, respetar a los maestros, los bienes ajenos, son hábitos cada vez más lejanos e incomprensibles para las nuevas generaciones. Tal vez por la violencia de las narconovelas, en las que los narcotraficantes son el ícono de una vida exitosa. 

La infidelidad, lo grotesco, lo vulgar y lo liviano son el pan del día, sin contar con publicidades en las mujeres están signadas a la pornografía y, peor aún, la información en redes sociales, donde la vida real no existe, sino a partir de fotografías perfectas, existencias lujosas sin problemas ni dolencias. Nunca hay espacio para otra cosa que no sea el “éxito y la bonanza”. Toda esta vida plástica ha creado una ola de violencia no solo contra las mujeres, sino contra todos los seres humanos. Nos hemos convertido en hombres lobos de los hombres. 


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