En tiempos de corrupción

MAR, 03, 2019 | 00:04 - Por FABIAN CUEVA

Con la respuesta a la pregunta diaria ¿Qué nuevo corrupto apareció? Muchos o quizá pocos, estamos abrumados y furiosos; pero igual, sometidos, doblegados, con una tristeza tal, que las malas noticias, ya rutinarias y trilladas, parecen nos llevan por el camino de un peligroso conformismo. 


En tiempos de corrupción, todo se rompe y descompone, todo se daña y destruye,  nuestra experiencia es reciente y seguimos; pero, hay que traer lo que parece utópico y dar paso, por  dialéctica, a la necesidad de recuperar la práctica de su polo opuesto: la ética.


Dicho de otra manera, todo lo que percibimos: deshonestidad, irrespeto, descaro, egoísmo, individualismo, irresponsabilidad, hipocresía, cinismo, indecencia, crimen, robo, merece urgentemente no solo intención, sino certeza de recuperar la práctica de todos los valores humanos. 


El problema, la corrupción invadió todos los espacios: familia, trabajo, vida social, política y escuela, su bálsamo debe ser integral, con dosis mayor en el sector educativo, es allí donde está con seguridad, las soluciones.


Lo ético en la profesión docente, es situacional y grupal, es el engranaje sinérgico y los maestros son los protagonistas y promotores del cambio, los que han desarrollado destrezas, los que exponen la congruencia humana más perfecta: pensar-decir-hacer.


Las voces se multiplican, exigen: mejor formación del maestro, currículo y centros educativos que con prácticas cotidianas, no en libros, mejoren la ética o el propósito de la consecución de la  felicidad, valor especial del ser humano.


En tiempos de corrupción, entendamos el muy difundido mensaje en redes sociales,  el del matemático Alkhawarismi, portada del libro de Baldor: si eres ético eres igual a 1, si eres inteligente agrégate un 0, ya tienes 10; si eres rico adiciónate otro cero, ya tienes 100; si eres buena persona otro cero más, ya tienes 1.000. Pero, si pierdes el uno, te quedas en cero, esto es, sin valores éticos, ni principios sólidos, no queda nada, solamente delincuentes, corruptos y malas personas.


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