Un juicio muy raro

MAR, 09, 2019 | 00:05 - Por CARLOS FREILE

Carlos Freile

En días pasados se desarrolló uno de los juicios más inicuos llevados adelante en la actualidad y en una sociedad democrática, respetuosa de los procedimientos y de los derechos de toda persona. El acusador, víctima de un delito,  es uno, pero asegura que hubo otro, ya fallecido. Se presenta sin testigos. Los testigos de la defensa afirman que es imposible que se hayan dado las circunstancias alegadas por el acusador; otro señala que en el momento en que según el acusador se estaba perpetrando el delito, él y sus padres conversaban con el acusado en la puerta del edificio dentro del cual habrían ocurrido los acontecimientos. 

En el juicio en primera instancia, la sentencia fue absolutoria. La presión de ciertas personas, enemigas juradas del acusado, llevó a que se llevase el juicio a segunda instancia. Para mayor perplejidad: nadie extraño al proceso conoce el nombre de la víctima ni ha podido hablar con ella.

En el transcurso del nuevo juicio, el acusador no se presentó personalmente, tan solo se usaron los testimonios que había dado en el primer juicio; nada de preguntas del abogado defensor para aclarar ciertos puntos obscuros, inexactitudes, acciones imposibles…. Los jurados fueron intimidados públicamente, la campaña en contra del acusado fue despiadada. Al final fue condenado. Ya está en la cárcel. La apelación será presentada apenas se cumplan las normas legales, pues él sostiene su total inocencia. 

Estos juicios tan injustos no se llevaron a cabo en la tan denostada Inquisición, ni bajo regímenes totalitarios como el nacionalsocialista o los comunistas marxistas, en los cuales los acusados no tenían ni la más mínima garantía. Han ocurrido en nuestra época, en un estado democrático, liberal, defensor de los Derechos Humanos, garante de la presunción de inocencia, etc. 

La sentencia condenatoria ha sido publicitada en todos los grandes medios del orbe; pero poquísimos conocen los entretelones de la trama. Nadie habla de las irregularidades ni de las violaciones a los debidos procedimientos. El acusado es miembro de la Iglesia Católica. 

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