Assange: entre el delito y la gloria

ABR, 14, 2019 | 00:04 - Por ALFONSO ESPIN MOSQUERA

Los humanos estamos entre  bien y el mal, pues aun con conductas aberrantes, en ocasiones terminamos gloriados  o contrariamente  condenados, según los pareceres particulares de ciertos sectores sociales. Esto prueba que no siempre las actuaciones que tenemos en la vida son la que determinan con justicia nuestra inocencia o culpabilidad, sino los intereses  que mueven a ciertas audiencias.


Julián Assange aparece  en la palestra pública como una especie de rezago de la “guerra fría” que ventilaban las potencias desde sus respectivos escritorios. Estados Unidos y los países aliados, le señalan como un delincuente informático; Rusia y parte del mundo árabe, como  un perseguido.  


América Latina también hace presencia en esta polémica. Más de un país creó en instituciones de educación superior  la “Cátedra Julián Assange”, en honor a este personaje, confiriéndole la categoría de un ícono de la libertad de expresión.  En nuestro país, se lo hizo en Ciespal.  Se evidenció  la simpatía con Assange, al concederle  el asilo, protección, sustento económico, médico, en la Embajada en Londres por casi siete años. Según las declaraciones del canciller Valencia demandó un costo de casi seis millones de dólares para el erario nacional. 


Un gasto de esta naturaleza y con tanta necesidad en nuestros propios pobres, denuncian a las claras la actitud irresponsable con la que se ha manejado la administración de Rafael Correa y aun la actual, que se ha prestado para otorgarle la nacionalidad ecuatoriana, por “brillante” idea de María Fernanda Espinosa y el beneplácito del presidente Moreno, seguramente para mantener así latentes sus corazones correístas.


Quienes nos gobiernan se rasgan las vestiduras, le han quitado la nacionalidad ecuatoriana, le han expulsado de la embajada y le han puesto en manos de las autoridades británicas, cosa que bien pudieron haber hecho hace tiempo. Hay acciones incomprensibles del régimen: le mantienen asilado desde el correato y aun le otorgan la nacionalidad ecuatoriana, luego le expulsan de la embajada.  No se entiende para quién trabaja. ¿Será para Correa? ¿Para quién será?


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