El charro ‘Pumita de Oro’

ABR, 25, 2019 | - Por Germánico Solis

POR: Germánico Solis

Idear al charro mexicano es imaginar un jinete que practica la charrería, ahora patrimonio de la humanidad y calificada como fiesta en ese país. Relevancia desde la independencia hasta la época posterior a la revolucionaria; es emblema de México, el mundo describe un sombrero, traje con botonaduras en la chaqueta, pantalón con herrajes que simbolizan costumbres y reverencias, se asocia una reata y pistola al cinto.

La charrería son destrezas ecuestres y vaqueras. Todo conforma un espectáculo popular y de abolengo. La charrería se ensancha en ruedos como las plazas de toros llamados lienzos charros. El charro supone música, el taco, gallos, tequila, un caballo y la espiritualidad personificada en la Virgen de Guadalupe. Las rancheras, corridos, huapangos, escenifican fuerza, serenata, amor y los bailes taconeados. Adelita y Emiliano Zapata son referentes de la historia y leyenda de México.

El mariachi o conjunto tradicional, incluye instrumentos y traje. En el estado de Jalisco es una forma musical híbrida con raíces indígenas y europeo español, el mariachi incluye violines, guitarras, vihuelas, trompetas y arpas, incluye la voz de un cantante.

José Luis Rodríguez Villacrés es un exponente de este género, en sus presentaciones viste trajes con botonaduras y bordados con hilos de metal, camisa de tarugos, corbata de mariposa, grecas y casimir. La voz de José Luis aposta al bolero ranchero del legendario cantante y actor Javier Solís, interpreta temas inmortales como “En tu pelo”, “Luz de luna”, “Una limosna”, “Escándalo”, “Te amaré toda la vida”. 

El auge de las películas de la Época de Oro del cine mexicano desde ‘Allá en el Rancho Grande’ en 1936 con ídolos como Jorge Negrete, Pedro Infante, Emilio ‘El Indio’ Fernández o Luis Aguilar, produjo en los años cincuenta un grupo de personas que quisieron replicar a estos íconos. Sin embargo es Javier Solis el que hace del bolero ranchero el género que se impondría en el mundo.

José Luis Rodríguez nace en Guayaquil, su padre quiteño y militar, su madre Carmen ambateña le dieron el carácter, la disciplina, la honradez. Fue su tío el Guillermo Rodríguez del trío Los Embajadores quien le iniciaría a los 13 años, aprendió a tocar la guitarra y a identificar las voces.

Fue parte de grupos folclóricos, tríos; interpretó música del recuerdo en el auge de Caravana, Israel y Zairo. La llegada del Mariachi Xolotlán cambiaría su vida, fue en Quito cuando eran célebres el Royal Horse y El Complejo el Rey, escenarios para artistas internacionales. José Luis se inquieta por el género y se dedica a cantar temas de los clásicos mexicanos, y especialmente de Javier Solis. Aparecen con él los primeros charros y luego formarían agrupaciones. Se hacen famosos los mariachis El Rey, Garibaldi, Azteca, en el que permanece por más de 14 años.

Su historia narra giras nacionales e internacionales. Radicado en Ibarra  hace años ha integrado importantes agrupaciones locales, canta como solista, interpreta música nacional y romántica, pero sobre todo la música de Javier Solis, en sus galas es el traje de charro el que le corona como el símbolo universal de ese México grande y querido.

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