Feminismo y colonialidad

MAY, 12, 2019 | - Por Giuseppe Cabrera

Giuseppe Cabrera

Esta semana quiero escribirles sobre el pensamiento de Rita Segato, a quien tuve la oportunidad de escuchar estos días en Madrid. Para ella el patriarcado está en el centro de la política y el camino de la historia pasa por ahí. Entiende además que hay un vaciamiento de la política, por entenderla en el sentido del ágora griega y de estar totalizada por el Estado, que lo liga con lo que ve como una crisis del auto pensar, al haber voces autorizadas, que se reservan para sí el mercado intelectual.

Al hablar de feminismo, prefiere pensarlo en plural, cree que hay una pluralidad de feminismos y que la superioridad moral es una forma de colonialidad, que ha hegemonizado ciertas voces autorizadas del feminismo: las mujeres blancas estadounidenses y su discurso del ‘me too’. Se muestra preocupada frente a la hegemonía mediática que ha logrado el feminismo estadounidense, al que llama feminismo peregrino o puritano, al cual califica como paternalista.

Al igual que Nancy Fraser con su teoría de los cuidados. Rita Segato visibiliza una privatización del espacio de la familia, que además yo veo ligada a la normatividad neoliberal.

Segato comparte su marco teórico de análisis con el del colectivo de pensamiento crítico del grupo modernidad/colonialidad de Aníbal Quijano, Grosfoguel, Walter Mignolo, entre otros, al afirmar que el colonialismo precede a otras formas de dominación inscritas en la interseccionalidad de las relaciones de poder de clase, sexualidad y género.

Segato concluye anotando la importancia de generar retórica sobre lo actuado. Significa que debemos ser capaces de crear discursos, en última instancia crear hegemonía, a partir de las experiencias y éxitos previos, así anotó el ejemplo de los feminismos populares, que se dan en el contexto de las mujeres indígenas en varias partes de América Latina. En esta misma línea, al ser cuestionada sobre el papel del hombre en esta lucha contra el patriarcado. Segato, anota la importancia de que el feminismo demuestre el asedio al cual se somete al hombre por el patriarcado. La necesidad de desmantelar el mandato de masculinidad, que nos captura en órdenes corporativos y jerarquizados.

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