Nueva educación: ¡Libertad!

JUN, 01, 2019 | 00:10 - Por CARLOS FREILE

Carlos Freile

Al hablar de los cambios a darse en nuestro sistema educativo, las personas involucradas suelen dar por sentado que este debe ser laico. En principio estamos de acuerdo, siempre que se entienda por educación laica la respetuosa de la libertad. En otras palabras, que reconozca el derecho de los padres a educar a los hijos de acuerdo a sus convicciones y deseos. Laicismo no significa suprimir toda religión, como tampoco apoyar a una de ellas, sino reconocer que la obligación y el derecho a la educación no radica en el Estado sino en la familia; en consecuencia, los gobiernos están obligados a proporcionar a todos los padres la oportunidad de que sus hijos acudan a establecimientos en donde se respete su visión del hombre, del mundo, de las relaciones interpersonales, de la moral. 

Laicismo significa libertad, no imposición de una visión del mundo. Hablemos con claridad, si, contra la voluntad de los padres, se suprime toda referencia a Dios, ya se privilegia, defiende e impone  un paradigma concreto, no solo en el aspecto teórico (discusión filosófica sobre la existencia de Dios) sino en el práctico (fundamentación de la moralidad de los actos humanos). 

La médula del asunto ha sido muy bien resumida por  Joseph Ratzinger: “La laicidad justa es la libertad de religión. El Estado no impone una religión, sino que deja espacio libre a las religiones con una responsabilidad hacia la sociedad civil, y por tanto, permite a estas religiones que sean factores en la construcción de la vida social”. 

El problema es que en nuestro medio no se ha permitido una real discusión sobre el tema, se ha confundido, de manera interesada y poco honesta, “libertad educativa” con “pretensión de obligar a recibir una visión del mundo de una religión determinada”. El Estado no escoge ni tiene que hacerlo, religión alguna, lo hacen los padres de familia, aunque nos llena la duda de que después de más de cien años de imposición totalitaria de un paradigma ateo en la práctica, tal vez ahora ya sea demasiado tarde, basta ver las consecuencias. 


[email protected]
 

COMENTA CON EL AUTOR

[email protected]