En el Museo del Pasillo se permite tocar

JUL, 15, 2019 |

CONOZCA. El museo se divide en siete salas. Cada una con guías, nomenclatura y señalética.

“El pasillo goza de buena salud”, lo cual se ve reflejado en el número de visitantes que ha tenido el Museo del Pasillo desde diciembre de 2018, en que se abrió al público, mencionó su director, Mario Godoy.

Entre enero y junio de 2019, el sitio, que se ubica en la esquina de las calles García Moreno y Bolívar, en el Centro Hitórico, ha recibido 47.987 personas, de las cuales, 11.815 son menores de edad y 780 extranjeros, según las cifras proporcionadas por la administración del mismo.

Una de la razones de la “gran acogida” es que no es el museo tradicional de objetos inertes que no se pueden manipular, asegura Godoy. Más bien se trata de un lugar interactivo, dinámico, en el cual es posible tomarse fotos, aprender la historia del pasillo escuchando, tocando los instrumentos, cantando y bailando en la rocola, en el karaoque o en el ‘cholo wii’. También, se puede acceder a los discos de acetato que grabaron Julio Jaramillo, Carlota Jaramillo, los hermanos Benítez y Valencia, Carlos Bonilla, Homero Hidrovo y más.


 

SITIO. El museo ocupa un edificio patrimonial, levantado en 1907, donde funcionaba el archivo histórico del Banco Central.

Aprendizaje
Mercy Castillo, de 68 años, acudió con un grupo de amigas y se deleitó con el pasillo ‘Sombras’ y otras canciones. Comentó que la música ecuatoriana es romántica y que se la debe rescatar para que “las generaciones que vienen atrás” la conozcan y se identifiquen con ella.

EL DATO
El Museo del Pasillo abre de martes a domingo.
Como este grupo de visitantes, el sitio recibe a diario otros de niños, jóvenes y adultos de diferentes organizaciones e instituciones y de otras provincias, dijo Godoy.

Pero la actividad del museo también se ha extendido a la formación de nuevos músicos. En diciembre se graduará la primera promoción de 140 músicos que, actualmente, estudian en la Escuela del Pasillo, que funciona en el tercer piso, pero que en los próximos días se trasladará a su propio local, ubicado en las calles Manabí y Benalcazar.

Godoy manifestó que con esto, se está forjando en la juventud el interés por el pasillo y, en general, por el pentagrama nacional. “Nuestro objetivo son los jóvenes y en ellos queremos incentivar la creatividad, las destrezas y el amor por la música ecuatoriana”.
 

Patrimonio de la Humanidad
El pasillo es Patrimonio Cultural Inmaterial de Ecuador, pero se realizan las gestiones para que también sea declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Godoy indicó que están construyendo el expediente, cuyo primer corte será presentado en noviembre próximo, y en marzo de 2020 se entregará toda la documentación.

EL DATO
A mediados de octubre se realizará la convocatoria para ingresar a la Escuela del Pasillo. Las clases comienzan en enero de 2020.
Entre los referentes que se tomarán en cuenta para entregarlos a la Unesco están el museo ‘Julio Jaramillo’ y la Escuela del Pasillo ‘Nicasio Safadi’, de Guayaquil.

Godoy también contó que en las próximas semanas se realizará la convocatoria para el concurso nacional de composición de música mestiza ecuatoriana en sus distintos géneros: pasillos, yaravíes, albazos, aire típico, tonadas.

Todas estas expresiones artísticas, concursos y eventos culturales se orientan a demostrar que “el pasillo está muy bien custodiado por los ecuatorianos y que los jóvenes están comprometidos”. (CM)

Al rescate del bandolín
° El bandolín es un instrumento mestizo, parecido a la guitarra, que tiene 15 cuerdas y que tuvo su apogeo desde mediados del siglo 19 hasta mediados del siglo 20. Con la llegada del requinto, en 1955, fue perdiendo espacio, comentó el director del Museo del Pasillo, Mario Godoy.

A pesar de ser propio del país, “los ecuatorianos no lo conocemos y se estaba perdiendo”; sin embargo en la Escuela del Pasillo se ha incentivado a sus estudiantes a conocerlo y tocarlo.

El bandolín fue puesto como instrumento complementario de los alumnos que, en un comienzo, se inclinaron por otros.

“Ahora tenemos 15 bandolinistas y los chicos están encantados”, aseguró.