Noticias   /   País

Mejorar la alimentación en las cárceles de Ecuador sigue siendo un pendiente

JUL, 22, 2019 |

INFRAESTRUCTURA. Desde la inauguración de las cárceles regionales se denunció que estas no tenían comedores. (Archivo/ La Hora)

Noticias Relacionadas

Después de dos meses de Estado de Excepción, en los que no se ha podido frenar la violencia en las cárceles, la preocupación se ha vuelto una constante para quienes tienen a un familiar en la prisión. Estas últimas semanas, un grupo de mujeres contó su testimonio y lo que ha visto durante las visitas a la Penitenciaría del Litoral. 

Sus versiones han sido recogidas por el Comité Permanente de la Defensa de los Derechos Humanos (CDH), en Guayaquil. En los videos, publicados en redes sociales, una madre cuenta que su hijo con tuberculosis no ha sido atendido correctamente y que hay falencias en la alimentación, la salubridad y otros factores. “No quiero que me lo entreguen en una caja”, dice otra de las familiares, quien también cuenta que su hijo ha adelgazado drásticamente y que, ahora, necesita ayuda para sentarse, porque la tuberculosis lo mantiene débil. 

Pese a que las miradas se han enfocado más en las cárceles desde mayo, que se declaró la emergencia institucional en el Servicio de Atención Integral de Adultos Privados de la Libertad y Adolescentes Infractores (SNAI), situaciones como el mal manejo de la alimentación ya se habían reportado antes. En el informe de la visita de mayo de 2018, del Mecanismo de prevención de la Tortura de la Defensoría del Pueblo, a la cárcel regional de Latacunga, se reportaba que los presos estaban insatisfechos con el servicio en cantidad y calidad. Decían que la comida les generaba problemas digestivos. 

Además, se evidenciaba que no existía vajilla unificada, que garantice la provisión homogénea de raciones y que la repartición se realizaba “con la mano cubierta con guante de plástico”.
 

Cambio de empresa

En ediciones anteriores, La Hora publicó testimonios de un joven que estuvo en la cárcel hasta el año anterior y de guías en servicio activo que denunciaban, entre otras cosas, la mala calidad de los alimentos y un supuesto manejo corrupto de los economatos -las tiendas en las prisiones-.
 

30
millones de dólares invierte el Estado en la alimentación de los presos.
Ante estos reclamos, la Corporación de Pequeños Ganaderos S.A. (Corpegan) respondió a este diario que está a cargo de la administración de estas unidades, desde el primero de abril de este año, antes de las declaratorias de excepción y emergencia. La administración del anterior director del SNAI, Ernesto Pazmiño, habría entregado a la organización, los 52 puntos de venta de 19 centros de rehabilitación social.


Sobre su funcionamiento actual, el gerente general de Corpegan, Roberto Pazmiño Alvear, dijo, por escrito, que en cada punto de venta laboran al menos dos personas de lunes a viernes, de 08:30 a 17:30, con una hora de interrupción al mediodía. Según el representante, los horarios definidos para el uso del servicio son establecidos por las autoridades de las cárceles. 

Cada interno cuenta con un cupo autorizado máximo de 80 dólares al mes. Se administra con un sistema de compra automatizada. Las porciones de comida diaria no las entrega esta empresa, lo hace, desde 2012, Lafattoria S. A., que anteriormente ha recibido críticas por un mal servicio.
   
Inconvenientes

“Ninguno de los problemas se ha solucionado”, dijo el experto en seguridad y sistema penitenciario Ricardo Camacho. Su cuestionamiento principal es el modelo bajo el cual se ha manejado la administración de los Economatos. 

Con modelos de otros países, como Colombia, Camacho dijo que sería mejor que los mismos centros manejen las tiendas, con un estricto control y una reinversión de los fondos. 

Por los relatos de expresidiarios, guías, exguías y prisioneros se ha conocido que hay un mecanismo que se conoce como compra de huella. Los que no reciben dinero de sus familiares, para el Economato, prestan su nombre para que otros depositen y reclamen sus productos. 

Camacho, quien conoció de cerca el sistema penitenciario, confirmó la situación y mencionó que mientras no haya soluciones técnicas y no intervengan otras instituciones -por ejemplo el Ministerio de Salud para implementar normas de nutrición adecuada- el panorama no cambiará. (DLH)