La ‘chicha de los dioses’ está en Otavalo

AGO, 30, 2019 |

LABOR. Yolanda Cabrera es la encargada de mantener viva la tradición gastronómica de Otavalo.

Redacción OTAVALO

La fiesta del Yamor es una celebración milenaria, mestiza, que se realiza desde hace 67 años en el cantón Otavalo, en Imbabura. Gira alrededor de la chicha del Yamor, la cual se elabora con siete variedades de maíz. Según datos históricos, esta bebida la usaban los caciques para acompañar los grandes banquetes.

En la actualidad, es una tradición en las conmemoraciones septembrinas, cuando miles de turistas llegan a este territorio para ser parte de sus festejos. 

El término Yamor proviene de dos vocablos: ‘yak auq’, que significa ‘sabio’; y ‘mur’, que quiere decir grano, denominándose al Yamor como la chicha de la sabiduría. Su preparación requiere de un arduo trabajo, y son pocas las personas que aún preparan este alimento que permite mantener viva la tradición gastronómica de los imbabureños. 


El Dato
La chicha del Yamor se vende por jarras a un valor de 1,25 dólares, y el vaso por 0, 50 centavos.
Secretos de su madre

En la calle Sucre y Estévez Mora, en el local El Auténtico Yamor, encontramos a la señora Lilian Yolanda Cabrera Rodríguez. Es una mujer otavaleña que aprendió de su madre los secretos para hacer la ‘chicha de los dioses’, hace más de medio siglo. 


A sus 81 años, esta ilustre dama se mantiene lúcida para preparar la famosa bebida. Con mucho orgullo comenta que grandes personalidades a nivel local y nacional han visitado su “modesto local”, para saborear este producto.
Explica que, a diferencia de las demás chichas, la del Yamor no está aderezada con ningún tipo de plantas aromáticas, y utiliza siete clases de granos de maíz de la mejor calidad (el amarillo, el negro, el blanco, el canguil, el chulpi, el morocho y la jora).

Con más de un mes de anticipación, ‘doña Yolandita’, como la conocen sus clientes, empieza a proveerse de los granos por quintales. Se abastece de alrededor de 80 de harina de las siete variedades de maíz. El resto del año, que atiende solo sábados y domingos, prepara 20 quintales mensuales. Relata que es muy cuidadosa para seleccionar cada uno de los maíces; luego de escogerlos, son tostados para proceder a molerlos y convertirlos en harina, la cual entrará en los calderos para la cocción en leña y obtener el exquisito Yamor. 

EXPERTA. Siempre elige los mejores tipos de maíz para preparar la chicha.

Yolanda menciona que hacer esta chicha es muy laborioso, se necesita de muchas manos para su preparación. “Son 12 horas que se debe cocinar, para luego pasarle por un colador tres veces y, finalmente, llevarle hasta los toneles de madera, donde se deja reposar para que obtenga el sabor ideal”, cuenta. Para servir se endulza con miel de panela. Añade: “Este es el auténtico Yamor que me enseñó a preparar mi madre cuando yo era joven, y espero se mantenga esta tradición en la familia”.
 

Proceso 

La preparación es netamente artesanal, pero un toque diferente hace que sea especial. Yolanda asegura que la realiza con amor. Recuerda que la primera vez que preparó la receta lo efectuó sin pensar en el éxito de la venta que obtendría, pero se vendió todo y, con esa ilusión, decidió continuar; desde aquella época han pasado 42 años.

El Dato
El local de la señora Yolanda Cabrera está ubicado en la calle Sucre y Estévez Mora, en Otavalo. 

Con mucha modestia y sin sacar a relucir la fama que ha alcanzado su bebida, confiesa que nunca le faltan clientes. Durante los días de las fiestas del Yamor se forman largas filas frente al portón de su casa. Los turistas esperan para ser atendidos con la amabilidad que le caracteriza.



En su restaurante, la chicha se sirve como acompañante del plato típico que está compuesto de tortillas de papa, mote, tostado, fritada, empanadas y encurtido de cebolla con tomate. El costo va desde los 2, 50 hasta los 4 dólares, y el vaso de chicha es de 0,50 centavos, mientras que la jarra cuesta 1,25 dólares.

Su hija Anita Albuja administra el negocio, acompañada de otros colaboradores que en total son más de 25 personas, quienes cuidan todos los detalles para brindar una atención esmerada a sus clientes. (EOCF)