Artículos de carrizo se moldean en Píllaro

SEP, 19, 2019 |

Elaboración. Para tejer objetos pequeños se necesita más tiempo y habilidad.
ARTE. Las dos emprendedoras laboran con entusiasmo y quieren dejar el legado.
PRODUCTO. Cuando el trabajo ha terminado, se nota el esfuerzo de las trabajadoras en sus obras bien logradas.

Redacción TUNGURAHUA

Canastos, floreros, llaveros, centros de mesa, servilleteros y otros artículos elaborados con carrizo están en la parroquia García Moreno, de Píllaro (Tungurahua).

Aquí, dos mujeres se encargan de transformar el tallo de esta planta, que puede crecer hasta cuatro metros en varios terrenos cercanos a los ríos, en novedosos objetos. 

Las emprendedoras Linda Chiluisa y Edith Burgos formaron, hace un año y medio, su pequeño negocio llamado ‘Yachashka maki’, cuyo significado en español es ‘Manos que crean’. Empezaron a elaborar canastos y otros productos con carrizo. 

Linda cuenta que fue su madre, Petrona Castañeda, quien le enseñó a tejer las delgadas ramas de esta planta cuando era una niña; en ese entonces la confección de los canastos era un negocio rentable para varias familias de Píllaro. “Como antes no había fundas ni bolsos de plástico, este trabajo se volvió una forma de vida para mucha gente, ya que generaba recursos económicos”, señaló. 

La artesana dijo que por motivos laborales dejó su ciudad natal por varios años, y cuando volvió, decidió retomar la fabricación de estos artículos. Y aunque ya no es un negocio tan rentable como antaño, Linda afirmó que desea seguir con esta labor para mantener la tradición. 

“Este tipo de cosas se están perdiendo y es una pena porque son artesanías pillareñas que hacían nuestros bisabuelos y abuelos”, explicó. Para darle forma a su emprendimiento, decidió involucrarse en varios cursos y talleres dictados por el Municipio de Píllaro y otras entidades. Esto le sirvió para darle forma a Yachashka Maki, que cuenta con una página en Facebook, con el mismo nombre.

Linda quiso, hace varios meses, involucrar a más personas en su emprendimiento, incorporando a tres familias de San Miguelito de Píllaro. Lastimosamente, dijo, este proyecto no se pudo implementar porque no quisieron unirse, aduciendo que es una labor que no les dejaría ganancias.  A pesar de esto, contó que las personas interesadas en aprender a tejer el carrizo, pueden acercarse a su domicilio o al quiosco del parque central de Píllaro, donde se exhiben varios de sus productos, para solicitar más información. 
 

Aprendizaje 
Edith Burgos es otra de las artesanas dedicadas a tejer el carrizo. Linda le enseñó cómo fabricar los artículos, hace dos años. “Le dije si podía enseñarme, y aceptó. Cada día iba a su casa y empezamos a conversar y tejer”, mencionó.

“El negocio no nos deja tantos ingresos porque las personas muchas veces no quieren pagar el valor del producto. Nos dedicamos a esto por ser una actividad recreativa y porque queremos rescatar nuestra tradición”, aseguró. Añadió que este producto es una alternativa ecológica que podría remplazar las fundas plásticas. 
 

Transformación 
El proceso inicia con la recolección de la materia prima. Para esto, Linda y Edith salen a recorrer las orillas del río en la parroquia Urbina, una vez al mes. El objetivo es reunir los diferentes tipos de carrizos que utilizarán para sus productos.

Es necesario que en este primer paso se elijan tallos flexibles y de un grosor específico para la creación de las artesanías. Posteriormente se pela el tallo y se cepilla para luego iniciar a partirlo en delgadas tiras y realizar el tejido. 

La fabricación de una canasta mediana se puede tardar hasta dos horas, mientras que en otros artículos más pequeños, como llaveros y floreros, se requiere de más tiempo, debido a que se debe tener más cuidado para evitar que el carrizo se rompa. 

El costo varía desde un dólar hasta 25 dólares, los mismos se promocionan en diferentes ferias de emprendedores a lo largo de la provincia. (RMC)