Contra el control de la informalidad

NOV, 24, 2019 | - Por Giuseppe Cabrera

Giuseppe Cabrera

Esta semana los mercados eran ocupados por los municipales. El gobierno local colocaba vallas alrededor de los mercados principales, para ‘controlar’ el comercial informal que se desarrolla en las afueras.

Eso pone en evidencia la selectividad estratégica de las instituciones de gobierno, en este caso local, que preservan los intereses estéticos de la clase dominante. Para congratularse con las clases dominantes -que ni consumen en esos mercados- y con las clases medias enajenadas -que aspiran a ser altas- el Municipio cae en la falacia de creer que la informalidad, al igual que la delincuencia se producen por falta de control y que son Estados policiales lo que se requieren para combatirlos.

La realidad no podría ser más lejana, el comercio informal, se produce por la falta de oportunidades laborales que garanticen empleo pleno y estabilidad a estas personas sin ingresos fijos, ellos están en la peor precariedad, sin seguridad social, horario fijo, ni recursos suficientes para llegar a fin de mes. Además, se da por la falta de espacios públicos y sobre todo gratuitos garantizados por el gobierno local que los ubique en lugares apropiados, que no los aíslen, pues alejarlos de los cascos comerciales tampoco va a solucionar el problema, si previamente no se dinamiza el comercio en esos nuevos espacios. Esto también descongestionaría el tráfico del centro de la ciudad, activaría el comercio y por tanto el bienestar de sectores apartados que han quedado olvidados.

No se puede ver a la informalidad como un enemigo contra el cual se ‘lucha’. Es un problema estructural serio, que nos recuerda que Ambato es la segunda ciudad con mayor desempleo en el país. El ‘control’ y la vigilia solo generan violencia, lo pensé cuando se colocaron las vallas y lo confirmé el sábado al enterarme de la gresca entre informales y municipales en el parque Cevallos. El Municipio requiere menos comunicación y marketing y más políticas públicas, las elecciones ya pasaron, ahora el reto es gobernar y hasta ahora pareciera que perdieron la capacidad de gestión y que los problemas los desbordan a diario, lo vimos en el paro y lo volvemos a ver un mes después.

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