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Dolor tras desgracia en el ‘Centralazo’

NOV, 24, 2019 |

SILENCIO. Entre amigos y familiares fue velada, ayer, Gabriela Orbe.

Gabriela Orbe tenía 21 años y cursaba el segundo año de Administración y Auditoría, en la Universidad Central. Su padre, según cuenta su padrastro Oscar Bonilla, fue quien la inspiró a optar por esa rama: “Él es contador, y ella lo admiraba mucho. Quería aprender para ayudarle profesionalmente”. 


Era una joven que, de acuerdo con Bonilla, se disgustaba con las injusticias; “su forma de protesta era ayudar a sus amigos y a todo el que pudiera”. 


El último mensaje que recibimos de Gaby fue después de que ella saliera de clases. Le escribió a su mamá diciendo que iba a comer y después se iría al concierto. Ese día, ella tenía que regresar a las 20:30”, dice. 

El hecho


La joven murió la tarde del viernes por aplastamiento y asfixia. La entrada abrupta y violenta de una cantidad considerable de personas al evento, para dar un ‘puertazo’, le quitó la vida.  “Algunos chicos, de lo que sabemos, se habrían metido aprovechando que entraba un grupo musical. Esto generó enojo y comenzaron a empujar la puerta gritando. Cuando la abrieron, entraron en multitud y eso hizo que Gaby cayera”, relata. 


Dudas


La joven fue velada ayer en Quito en compañía de sus familiares, varios de sus amigos y compañeros de universidad. 


Bonilla aduce que han quedado varias incógnitas. Una de estas se refleja en un comunicado emitido ayer por la Intendencia de Policía de Pichincha a través de su twitter. La institución informa que el evento “no ha precedido ninguna autorización para su realización”.  Destaca que los “hechos se enmarcan en el incumplimiento de la disposición de la autoridad competente”. 


La Universidad Central también se pronunció, a través de un documento, afirmando que el uso del estadio universitario para el evento fue aprobado por el Consejo Universitario de la institución. Indica que la petición emitida desde la Feue incluía un plan de contingencia, presupuesto para guardianía privada y el pago de los respectivos permisos. 


También señala que se coordinó la realización de un operativo de seguridad en los exteriores de la universidad”, dicta el informe. 


Bonilla espera que estas inconsistencias y las narraciones de  escasez de seguridad privada en el lugar sean investigadas por la Fiscalía. Comenta, además, que la familia no permitirá que el caso quedé en la impunidad.  (ECV)