Tiempo de arte: Las marionetas y la intriga del teatro

NOV, 28, 2019 | - Por Germánico Solis

Germánico Solis

IX ENCUENTRO DE DANZA/TEATRO  ZONAS LIBERADAS

Hay tiempos que pareciera que la humanidad actúa aparatosamente en un proscenio grande, creyera que a unos les correspondió un libreto complejo, y a otros uno fácil. Estimara que muchos tienen la capacidad de actuación para la función teatral, mientras que otros no la tenemos. Así está imaginada la vida, cada quien librando un papel, uno desempeñando el encargo de marioneta, otros braceando los hilos de la tramoya, muchos en cambio, aplaudiendo desde una butaca y con una carcajada forjada, la malaventura de la existencia. Cuántos papeles en el drama: fantoches, bufones, títeres, presumidos y fanfarrones, todos dirigiéndose a la muerte.

Rodrigo Herrera Rosas es un actor ibarreño, viene del barrio El Camal, tablado que inicia al final de la calle Flores, y adrede alinderado con un ancianato, el hospital público y la cárcel.  Cohabitante de un espacio donde las fiestas eran de todos, con petardos, orquesta y globos, ollas encantadas, bellas vecinas. “Vivía en la calle, -cuenta el figurante- era mío el callejón empedrado, el agua mineral que salía en los remansos del río Tahuando, mías las bodoqueras, las cometas y la Piedra Chapetona”. Convivió diligentemente una vida comunitaria y se formó en un hogar lleno de mujeres. No olvida la escuelita 4 de Junio, el colegio Teodoro Gómez y la Universidad Técnica donde estudió Psicología Educativa.

Rodrigo Herrera remedia fácilmente los parlamentos que invocan libros, criterios políticos, la historia del teatro, lo hace con voz firme. Su palabra asoma con mímica, manos que hablan, gestos y un avivo que salta desde sus ojos sabuesos. Metido en el baile desde sus 18 años, aprendió el folclore, los bailes estilizados y de a poco la danza contemporánea. Fue  destino la Casa que Baila dirigida por Paco Salvador. Por mucho tiempo bailó en el grupo Muyacan del que fue subdirector, su obra visible en el 2009: Mujeres en la Danza.

Herrera funda en el 2010 “Camino Rojo”, organización cultural que marca transición a un reto artístico, seria exigencia crear un centro que investiga y ejecuta la danza y el teatro clásico, académico, depurado y de rigor. Tiempo y estudio fueron necesarios para llegar a la danza teatro, coyuntura entre danza pura y el teatro que armoniza la técnica  con la coincidencia personal, asociando la emoción de la danza con los pormenores de la dramaturgia.  Ese año asiste al festival más grande del Ecuador, el Festival de Artes Loja. Algunas de las obras presentadas en el tiempo son: Atrapados, Guerras de Evo, Vacío, El Árbol la Montaña y Tú. Creó asimismo “La Caja”, escuela de formación de danza teatro para niños.

Rodrigo Herrera inaugura este 29 de noviembre el IX Encuentro Danza/Poesía, Zonas Liberadas, con la participación de reconocidos grupos. La primera semana se estrenan: “Los Inconsolables Última Carta de Úrsula”, guion de Rodrigo Herrera de Camino Rojo, viernes 29 a las 19:30 en la Casa de la Cultura. “Cuando Llegue Rosa”, obra  montada por Teatro de Entrañas, sábado 30 a las 19:30 en la Casa de la Cultura.  “El Ángel de la Pata de Gallo”, domingo 01 de diciembre a las 19:30, también en la casa de la Cultura.

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