El lienzo que pinta un caos perfecto

DIC, 01, 2019 |

Por Steven Albán Vera

Por siglos, la humanidad ha llevado consigo la imperante premisa de hacer de sí misma una fuente invaluable de conocimiento. Hombres y mujeres han revolucionado la Historia y los paradigmas, con actos valerosos y desafiantes que han incentivado la búsqueda de alternativas que ayuden a alcanzar el objetivo supuesto, entre ellas: el arte.

Eduardo (Edú) Naranjo es un arquitecto y artista ecuatoriano con una extensa trayectoria a nivel local e internacional. Se ha especializado en el arte fotográfico del paisaje, la naturaleza y las capturas nocturnas. Dentro de su amplio portafolio, encontraremos retratos de icónicos escenarios ecuatorianos, así como de las zonas más recónditas y desconocidas del país. 

Parte de su obra ha sido publicada en la revista Ecuador Infinito (Editorial Trama). Sus fotografías complementan, además, el diseño arquitectónico de varias estaciones del Metro de Quito, como San Francisco, Iñaquito y La Carolina. Sus viajes alrededor del mundo han sido bien capturados por su cámara, pero su trabajo no se limita a fotografiar lo que ve. Sus publicaciones promueven el cuidado y la conservación de los ecosistemas, con fuerte insistencia en repensar los hábitos humanos que impactan negativamente en las especies y los sectores más vulnerables del planeta.
 

Arte y consciencia
A través de la fotografía, el ser humano es capaz de abstraer la realidad. Descifrar el enigma existencial ha motivado el ir más allá y constatar lo que significa ser parte de un perfecto caos. Pero allí surge una clara problemática: el impacto humano en el medio que lo rodea.

El arte está relacionado con el deseo de comprender la vida, apreciarla y dejarse embellecer por ella. No es tan común detenerse en un paisaje y reconocer la perfección en cada detalle, tampoco lo es el sentir de cerca la presencia de los animales. Todo esto nos hace pensar que, quizá, sí es posible conservar una armonía con el entorno natural de nuestro planeta, siempre y cuando seamos autocríticos con respecto a nuestro impacto negativo al llevar una vida desordenada en lo que consumimos y desechamos. El ser humano es consciente de sus actos o, al menos, debería serlo. La naturaleza: el mar, los ríos, el cielo, los bosques, los desiertos y el campo no son un mundo aparte, es el nuestro. Si no hacemos nada para protegerlo, estamos perdidos. Volveremos a ser parte del caos; pero no del perfecto arte que hoy nos rodea, sino del caos que anida en el egoísmo y egocentrismo humano.

steven.alban.vera@gmail.com 

FRASE

Nuestro planeta es 70 % agua y solo el 3 % es agua dulce. La contaminación ambiental presenta un serio problema. La cantidad de agua dulce no contaminada es 0,003 % del total disponible a nivel mundial. Dependemos del agua para vivir. No solo tú, también los animales que maravillan en las Islas Galápagos”. Edú  Naranjo fotógrafo. 
 

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