Ayuno ético y racional

MAR, 02, 2020 | 00:02 - Por MANUEL CASTRO M.

Manuel Castro M.

El pueblo sí existe, aunque como entidad uniforme lo niegan algunos pensadores. Pero lejos de los adulos electorales, hay reconocer que existe un pueblo que conscientemente no actúa de buena fe, en veces obnubilado por la propaganda y en menor grado por ceguera. Hoy me quiero referir a la gente humilde y común de nuestra población, de aquella que entre un 20% a un 25% de ecuatorianos en las próximas elecciones de 2021 se afirma que votarán por candidatos correístas.

Es un hecho, no hay que negar la realidad que es la única verdad, que el gobierno de Correa durante sus diez años de poder total ha sido un desastre: prepotente, abusivo, totalitario y corrupto, por más que sus incondicionales aduzcan en su defensa cínicas y demagógicas argucias. El país está en crisis, endeudado hasta la coronilla, lleno de coimeros y coimados oficiales, que ahora con patrañas tratan de desvirtuar su responsabilidad. Un ex presidente enjuiciado por cohecho con orden de prisión al igual que altos funcionarios. Un ex Vicepresidente y ex ministros de Estado en las cárceles. Ex funcionarios prófugos. Un pueblo con alto desempleo y sin reales esperanzas, pues la prosperidad no se la inventa con ofertas o propaganda sino se la obtiene con hechos factibles.

Sin embargo hay la posibilidad de que ese alto porcentaje pudiere llevar un candidato correísta a la segunda vuelta electoral. A ese grupo deben los políticos hablarles francamente sobre su error y casi complicidad en los robos y latrocinios de Correa y sus huestes, no querer captar sus votos con habilidades políticas, como se oye que intentan  grupos indígenas y  demás candidatos de todas las tendencias. No convirtamos la política en “un juego sucio  de compadres”, como la califica Pío Baroja.

Se afirma que en política es más fácil obtener la confianza que el éxito. Por ello triunfaron los fascistas , los comunistas y ahora los populistas, con los resultados lamentables en el anterior y en el actual siglo. Si no hay ética y racionalidad en los líderes políticos y en el pueblo no saldremos de las injusticias, desigualdades,  del atraso y de la pobreza.

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