Compasión ante la Muerte

MAR, 28, 2020 | 00:04 - Por La Hora Diario

El país empieza a ver las consecuencias fatales del virus.

En Guayas, hay reportes de morgues colapsadas; en Los Ríos, familiares que no comprenden cómo ni cuándo podrán despedirse de sus seres queridos. 

Las autoridades de salud han decretado la prohibición de mantener velorios en familia; los restos de las víctimas del virus y de quienes mueren por otras causas son tratados con igual cuidado y escepticismo. Se asume que cada cuerpo es tan peligroso como cualquier otro. 

El dolor de perder a un ser querido no se apacigua por las circunstancias. Nunca. 

En muchos casos, familiares y amigos encuentran consuelo en la fe, en la comunidad y en rituales tradicionales por los que se llega a la catarsis. 

Incluso allí dejará sus secuelas la pandemia. Encontraremos nuevas formas de despedir a nuestros familiares y amigos, en soledad, quizá con acompañamiento distante en medio de la cuarentena. 

En Italia, ante la abrumadora cantidad de víctimas del Covid-19, una fundación ha dispuesto ‘tablets’ para que los convalecientes despidan a sus familias; miles de ancianos que hasta ahora habían prescindido de la tecnología, valiéndose de ella para su último adiós. 

Este es también un recordatorio de la fragilidad de la vida y la transitoriedad de todo lo que la rodea. Un recordatorio para celebrar cada momento de alegría, cada atardecer y cada oportunidad que tenemos de acompañar y compartir con los nuestros. Aunque sea en aislamiento, por medio de una llamada.

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