La crisis social del coronavirus

MAR, 29, 2020 | 11:36 - Por Giuseppe Cabrera

La pandemia del Covid-19, no solo es una crisis sanitaria es una crisis social y política. La creación del bono de 60 dólares es insuficiente y solo aplica a quienes están en el subempleo. ¿Cómo se está protegiendo a miles de trabajadores de que el parar sus actividades no les afecte? 

Se necesitan moratorias en todos los préstamos bancarios, incluido tarjetas de crédito por la banca privada, sus ganancias han sido extraordinarias en los últimos años, no planes de refinanciamiento. En el 99 el país ya saldó sus deudas para “salvar” a la banca de la quiebra, hoy, es el momento para poder cobrar ese favor de toda la sociedad. 

En el año 83 se sucretizó la deuda privada para salvar a los grandes grupos empresariales. Es momento de cobrar un aporte que puede llegar al 25% del monto total de la remisión tributaria de 2019, a las 12 empresas que más se beneficiaron. Prohibir los despidos durante esta época, tanto en el sector público como privado.

Necesitamos medidas que protejan a los trabajadores y las clases populares para que al día siguiente de que lo peor haya pasado, podamos recuperar el ritmo, por lo menos a la ya previa situación de precariedad en la que vivíamos. 

Hoy vemos lo importante que es la sanidad pública. El sector privado jamás va a poder hacer frente a un problema que necesita un abordaje colectivo, debemos pensar que para cuidarnos tenemos que estar juntos; para lograrlo necesitamos un Estado del bienestar robusto que, sepa brindar y proveer salud universal y gratuita, un Estado capaz de ampliarse hasta cobijarnos a todos.

Un sentido común entorno al Estado del bienestar que brinde certezas y garantías para mantenernos en casa.

Debemos recordar a quienes hoy, solo proponen condonaciones y moratorias para los grandes capitales, quienes no cuidan de los trabajadores y entre la distracción de la crisis buscan implementar medidas neoliberales de recorte.

Los virus infectan primero las mentes que se llenan de miedo y, en su nombre somos capaces de renunciar a nuestros derechos y libertades que, en situaciones normales no estarían dispuestos a perder. 

Cuidemos que los que están abajo no terminen estancados en el fondo cuando todo termine.

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