Los mayores asesinos de la historia

ABR, 25, 2020 | - Por CARLOS FREILE

Suele afirmarse que la plaga que mayor número de muertes ha provocado  en la historia de la humanidad ha sido la viruela, con 300 millones a los largo de dos milenios; en un período corto de tiempo ha sido la peste negra, de fines de la Edad Media, la cual habría llevado a la tumba a 200 millones de personas en unos cinco años. El tercer lugar, muy poco honroso, lo detenta… el comunismo, con más de 100 millones en setenta años. 

La diferencia con las dos primeras consiste en que aquellas no dependían para nada ni de la voluntad ni de la inteligencia humanas, en cambio el último nace, crece, se desarrolla y asesina gracias a la acción de hombres de carne y hueso, la peste comunista asesinaba de manera planificada y sistemática a todos quienes no estaban de acuerdo con sus jerarcas. 

Entre estos sobresale Vladímir Ilich Lenin, nacido hace 150 años, el 22 de abril de 1870. Él inició el proceso que conduciría a lo que después se ha llamado “el Gran Terror”: la supresión violenta o retardada de millones de personas en tiempos de Stalin; Lenin justificó desde el día siguiente de la toma del poder en Rusia la necesidad de reprimir a sangre y fuego no solo a los opositores, sino a los indiferentes y a los poco comprometidos con la revolución. 

Ya en 1908, en un ensayo sobre la comuna de París, escribía que su fracaso se había debido a “la excesiva generosidad (de los revolucionarios) que deberían haber exterminado a sus enemigos”. En los primeros días del gobierno bolchevique, los diputados votaron por la eliminación de la pena de muerte, Lenín, ausente en el debate, posteriormente declaró que ese era un “sinsentido” y le preguntaba a Kámenev: “¿Cómo vas a hacer una revolución sin ejecuciones?”.

Este sistema se aplicó, y se aplica, en todos los regímenes comunistas, sin excepción, porque, como afirma el experto Richard Pipes: “…el terror servía a los bolcheviques no como un último recurso armado, sino como un sucedáneo del apoyo popular del que carecían”.

Admira que haya todavía simpatizantes del comunismo y admiradores de Lenin.

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