Sálvese quien pueda…

MAY, 10, 2020 | - Por ALFONSO ESPIN MOSQUERA

El ex gerente del Hospital Eugenio Espejo denuncia, a través de una carta, actos de corrupción en la adquisición de implementos médicos y medicinas, indicando que ha sido removido de su puesto por el Ministro de Salud, quien un día antes le diera el apoyo a su gestión. El ministro Cevallos, dice que fue cesado de su cargo porque es de libre remoción y que la fiscalía está realizando las investigaciones pertinentes al respecto de la ola de corruptela desatada en el lugar.

Días atrás, el mismo Ministro dio a conocer que un funcionario de salud cobraba a los familiares por retirar los cuerpos de las víctimas durante la emergencia sanitaria en Ecuador.  La corrupción es el pan del día en el país, y en estos momentos de crisis sanitaria es más infamante que nunca.

Hay muertos por miles, hasta anteayer el gobierno reportó que existen en el Ecuador 2.876 fallecidos en el contexto del Covid-19. Hablamos de difuntos como de productos que alcanzan cifras en alza. Uno más o uno menos, no es importante, cuanto las aproximaciones numéricas que vayan denotando la evolución de la pandemia.

El panorama es sobrecogedor: hijos que quedan sin padres, esposos sin parejas, familias que se desintegran por la muerte de sus miembros; médicos en zozobra, ante el asecho del contagio y la muerte de varios colegas; policías, arriesgando la vida en las vías y, miles de ecuatorianos sin alimento y con la necesidad de lanzarse a la calle para sobrevivir.

En este contexto, el gobierno y los asambleístas preparan la gruesa de medidas para, a nombre de solidaridad, ajustarle al pueblo, re victimizándolo como que tuviese poco con la precaria economía que le azota, situación que ha llevado a una hambruna en grandes masas poblacionales, que se convierten en una bomba de tiempo.

Mientras tanto, quienes se festinaron la totalidad de fondos emergentes, a nombre de inversión, y dejaron casi 70 mil millones de deuda: bien gracias. Y los que nunca pensaron en la gente, sino solamente en el “embellecimiento” de ciertos sectores, para ganar plusvalía con sus adquisiciones inmobiliarias, como en Guayaquil: también contentos y brabucones. Los que sobre precian los insumos médicos en pos de enriquecerse infamemente, o se roban los fondos en lugar de adquirir medicinas: frotándose las manos. ¿Y el pueblo?... El pueblo que se joda…

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