Liderazgo Moral

MAY, 12, 2020 | 00:04 - Por FABIAN CUEVA

Después de la revolución francesa, con una nueva estructura político-administrativa, antes de aprobar la Constitución, faltaba señalar el sueldo para los diputados. Quien dirigía el nuevo gobierno advirtió que por su trabajo los funcionarios debían cobrar, pero dijo enfáticamente: lo fundamental es el honor de servir a los ciudadanos, esto es, ser sus representantes y cuidar sus intereses.

 Fue el inicio de la democracia representativa, hoy tergiversada en muchos países, por supuesto, también en Ecuador.

Los cuestionamientos a la Asamblea y a sus miembros se han acelerado, se habla de irrespeto, vagancia, corrupción, un sentir casi generalizado por la abulia, indiferencia e indolencia. Son el problema y no la solución, pocas excepciones.

Lo expresado es cierto, la autoevaluación marcó cifras bajas a su gestión, producción individual y colectiva paupérrima, con un mayor abandono en el 2020, por la segura participación electoral (97 pueden ser reelegidos).

Sueldos elevados, octavo lugar en América, ganan más que en Suecia o España, pero con un desprestigio imposible de reivindicar, no sucederá algo de lo del “tijeretazo” italiano, los mismos ‘honorables’ redujeron de 600 a 200 curules, 553 votaron a favor. Aquí, la Corte Constitucional aprobó que con enmienda es viable reducir el número, quizá el único camino.

Preocupa mucho, por ejemplo, que la Comisión de Educación no realice desde hace algunos años reformas a la Ley de Educación (vigente desde 2011) y no trate temas importantes: Bachillerato General Unificado, Consejo Nacional, organización administrativa, fiscalización a las escuelas del milenio, consejería estudiantil, educación bilingüe; aunque aportes no han faltado de maestros, padres, estudiantes y sociedad en general.

Entre los políticos-asambleístas no hay un verdadero liderazgo moral, uno que sirva a la comunidad y no al revés, sabia la frase de Dostoievski: “Como sigan rebajando la calidad de la educación, al final sólo podremos formar políticos” o encontrar políticos honestos, son de ciencia ficción.

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