Pandemonio en pandemia

MAY, 17, 2020 | 00:02 - Por ALFONSO ESPIN MOSQUERA

En el pandemonio en que existimos, las garras de la corrupción están afiladas sobre los hospitales públicos. Ahí se dan modos para robar como pueden: en compras de insumos, medicamentos e implementos para la protección del personal de la salud.

En otras noticias: el asesor de un asambleísta es capturado como supuesto integrante de una banda delincuencial en cuyo poder estaban fajos de dinero y armas. Además, la policía detuvo a repartidores de comida a domicilio que llevaban droga a pretexto de alimentos, nueva manera de continuar el ilícito de los estupefacientes.

También se conoce de ciudadanos que han muerto de manera extraña en la vía pública, posiblemente a causa del Covid-19; en las mismas calles que la gente no respeta el distanciamiento, a pesar del esfuerzo de los militares por evitar el descontrol.

Mientras tanto y ventajosamente no se logró reducir el presupuesto a la educación universitaria, pero sí el cierre de tres programas que mantenía el Ministerio de Educación: el Bachillerato Internacional, el Servicio de Atención Familiar para la Primera Infancia y parte del programa de Educación Básica de Jóvenes y Adultos, como si las condiciones de la educación no fuesen de por sí calamitosas.

A diario hay nuevas versiones sobre el origen del coronavirus y el tratamiento del virus se oferta desde lo alternativo a lo científico.

En este escenario, el gobierno solicitó que la Asamblea elimine el capítulo de contribuciones de la Ley de Apoyo Humanitario, como haciendo una excepción que confirma la regla, en el afán que tiene de buscar en los bolsillos de ciudadanos y empresas privadas, los fondos para solucionar las calamidades, en lugar de trabajar en la recuperación de lo robado por tantos funcionarios del correato.

El error más grande del régimen actual ha sido continuar con la línea del gobierno anterior y con los mismos personajes que actuaron en él, olvidando la corrupción, el endeudamiento atroz y el populismo aberrante, con el que disimuló la persecución y grosería de sus acciones.

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