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¿Cuánto y a quiénes les debe Argentina?

MAY, 21, 2020 |

REACTIVACIÓN. El presidente Alberto Fernández, otrora enemigo del FMI, ahora considera renegociar con el organismo. En la imagen, asiste a la reapertura de la fábrica de VW, ayer. (AFP)

El peso de la deuda no es menor, y los acreedores privados de hoy están mejor organizados y con mayor peso legal.

Buenos Aires. Argentina está enfrascada en una peliaguda negociación para reestructurar bonos por 66.239 millones de dólares en manos de inversores privados, pero estos no son los únicos ni los mayores acreedores del país y ese volumen de títulos ni siquiera llega a un cuarto de la deuda total de la segunda economía más grande de Latinoamérica.

Deuda pública

Tres categorías de acreedores
 

La deuda pública es de 89,5% del PIB, o $323 mil millones.
 

1 40% de la deuda es con agencias del sector público, por tanto, más fácil de refinanciar.
 

2  37% debe a acreedores privados: miles de inversionistas particulares e institucionales, en Argentina y el mundo. Lo que está renegociando estos días, es sólo la parte de este monto emitido “bajo ley extranjera”.
 

3 22% es deuda con organismos multilaterales (el FMI es el mayor acreedor, con $43 mil millones) y bilaterales (con otros países). 

El peso del ‘default’ de 2001

A fines de 2001 Argentina cayó en el cese de pagos en medio de una de las peores crisis políticas, económicas y sociales de su historia.

En ese momento, su deuda pública, equivalente al 53,8 % del PIB, era bastante menos del volumen que tiene ahora.

El mapa de los acreedores también era diferente: cerca de un 22,5 % de la deuda era con organismos internacionales, mientras que casi un 70% de la deuda estaba en manos de acreedores privados, un peso muy superior al que tienen actualmente.

Tras el cese de pagos de 2001, Argentina reestructuró su deuda con los acreedores privados en 2005, y logró una adhesión a su oferta del 76,1% de los inversionistas, un nivel que elevó hasta el 92% cuando en 2010 reabrió la oferta y entraron más acreedores.

Luego de ese proceso, el endeudamiento bajó al 45,8% del PIB y  el peso de los acreedores privados también pasó a ser menor, del 38,5 % -un porcentaje muy similar al actual-, mientras que la deuda con organismos internacionales representaba un 11 % -sin deuda alguna con el FMI, tras pagarla en su totalidad en 2006.

Hoy: poderosos acreedores privados

Hace quince años, los acreedores privados constituían un grupo variopinto, desde bancos, fondos de inversión y hasta miles de bonistas individuales regados por el mundo.

Tras un esfuerzo del entonces presidente Kirchner, y el actual, Fernández, que era su jefe de gabinete, se logró una alta adhesión a la propuesta de reestructuración.

Ahora el panorama es distinto: los acreedores con los que Argentina negocia son mayoritariamente fondos de inversión, algunos muy poderosos, concentrados en Estados Unidos, coordinados entre sí y con experimentada asesoría legal. Y han conformados tres grandes grupos para hacer valer sus intereses en la negociación.

Por un lado, está el denominado Grupo de Titulares de Bonos de Canje, con casi una veintena de fondos que asegura tener el 15 % de los bonos a reestructurar emitidos en los canjes de 2005 y 2010.

El comité directivo de este grupo está compuesto por las firmas HBK, Monarch, Oaktree, Pharo, Redwood y VR Capital Group.

Otro bloque es el del Comité de Acreedores de Argentina (ACC, por su sigla en inglés), que en la negociación se ha aliado con los fondos Gramercy y Fintech Advisory, todos tenedores de bonos argentinos emitidos luego de 2016.

El tercer gran núcleo lo constituye el denominado Grupo Ad Hoc de Tenedores de Bonos, integrado por una decena de fondos, entre ellos, Blackrock, Fideliity y Ashmore.

Este grupo dice poseer en forma conjunta un 16 % de los títulos emitidos en los canjes de 2005 y 2010 y un 32 % de los bonos emitidos luego de 2016.

INTERTITULO

Próximamente, el FMI

Una vez que reestructure la deuda de ley extranjera en manos de privados, Argentina pretende abrir negociaciones formales con el FMI con el objetivo de aplazar por tres años los vencimientos con el organismo.

La abultada deuda se generó por un acuerdo de auxilio financiero firmado en 2018 por el Gobierno de Mauricio Macri (2015-2019) con el Fondo, por entonces liderado por Christine Lagarde.

El pacto, con duras metas fiscales, preveía préstamos totales por un récord de 56.300 millones de dólares, de los cuales llegaron a desembolsarse 44.220 millones. EFE