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JUN, 13, 2020 | - Por CARLOS FREILE

1/ Un afroamericano muere como consecuencia de la brutalidad de un policía blanco en un lugar de los Estados Unidos, como reacción se llenan las calles de varias ciudades de ese país y de otros en condena al “racismo sistémico”, se destruyen almacenes, se atacan iglesias (¿qué tenían que ver?), se derrocan o pintarrajean estatuas…. Y los medios de comunicación dan amplia cobertura a los acontecimientos; los intelectuales políticamente correctos aplauden y apoyan.

13/ Trece africanos, entre ellos un niño, son asesinados por la policía en Kenia en la represión de una manifestación en contra del confinamiento por el virus chino. Esto sucede en los mismos días del trágico incidente anterior. Y los medios de comunicación no publican absolutamente nada; los intelectuales políticamente correctos miran para otro lado y callan.

81/ Ochenta y un africanos son asesinados en Niger por el grupo terrorista islámico Boko Haram, en un ataque a un poblado indefenso cuyos habitantes son cristianos. Esto aconteció hace una semana aproximadamente. Y los medios de comunicación no publican absolutamente nada; los intelectuales políticamente correctos miran para otro lado y callan.

600/ Seiscientos africanos han sido masacrados por bandas terroristas islámicas en el norte de Mozambique, por el mero hecho de ser católicos y negarse a convertirse. Estos crímenes han ocurrido desde enero a abril del presente año. Y los medios de comunicación no publican absolutamente nada; los intelectuales políticamente correctos miran para otro lado y callan.

Los cuatro casos tienen como protagonistas a personas de raza negra, aunque las motivaciones de las violencias sufridas sean distintas. En todo caso bien vale la pena pensar que así como es correcto protestar contra el racismo, sin caer en nuevas violencias y desmanes, así también se debería salir a las calles en contra de los abusos policiales en cualquier país y del odio religioso también sistémico. Pero ya se sabe, y lo he denunciado antes en esta columna, siempre habrá víctimas visibles e invisibles, preguntémonos por qué.

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