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El delito de odio en el papel, no en la práctica

JUN, 29, 2020 | 00:02

Colectivos piden que se juzgue la muerte de Javier Viteri, como delito de odio. “Recibió 89 puñaladas por ser gay”, indican.

Son hechos motivados por prejuicios y discriminación. Pero no se procesan como tales, lo que naturaliza la violencia hacia minorías.
 

Javier Viteri tenía 22 años cuando recibió 89 puñaladas. E ra gay y conoció a su asesino a través de una aplicación de citas. El hecho ocurrió el 28 de mayo de 2020 en Arenillas (El Oro). La Fiscalía lo investiga como un asesinato por robo; mientras la comunidad Lgbtiq+, que ayer celebró el Día Internacional del Orgullo, exige que se lo trate como un delito de odio.

Angélica Porras, constitucionalista, señala que este delito pocas veces se ha procesado en Ecuador, pues tiene dificultades. “Los propios jueces y fiscales comparten muchas veces los prejuicios respecto a ciertos grupos”.

La también doctora en ciencias políticas indica que no se trata de probar el prejuicio o el pensamiento del agresor, lo que prueba la discriminación es el resultado de la acción violenta.

En esto se basa Danilo Manzano, activista y director de la organización Diálogo Diverso. “Es un joven (Javier Viteri) que recibió casi 90 puñaladas. Es algo que no puede ser visto como un asesinato por robo. Hasta qué punto debemos esperar que fiscales y jueces apliquen la Ley, también desde el sentido de lo humano y en base a los derechos”, indica Manzano.

‘Invisibiliza el problema real’

Denisse Melo, abogada, señala que el caso de Viteri es un indicador de la falta de preparación de las autoridades en materia de derecho. “Este tipo de acciones invisibiliza el problema real y dificulta su erradicación”.

Cuando el conscripto de las Fuerzas Armadas Hilmar C. mató a Javier salió corriendo del departamento con una mochila, así contaron en Fiscalía los amigos del joven que lo esperaban fuera del sitio, donde perdió la vida.

Para Melo, el antecedente de la mochila solo es un distractor. “El número de puñaladas muestra una acción con saña y crueldad. Y estos son sentimientos que solo los provoca el odio”, enfatiza.

Manzano señala que las organizaciones llevan años solicitando que se traten estos crímenes de acuerdo con lo tipificado en el Código Orgánico Integral Penal (COIP), cuyo artículo 177 determina que: La persona que cometa actos de violencia física o psicológica de odio, contra una o más personas en razón de su nacionalidad, etnia (…) orientación sexual, identidad cultural (…) será sancionada con pena privativa de libertad de uno a tres años (…)”.

Aunque la Ley está determinada no se pone en práctica, así lo confirma la Asociación Silueta X, que señala que, en 2019, tuvieron 23 registros de asesinatos, muertes violentas o no esclarecidas, sospechosas de criminalidad, intentos de asesinatos, acoso y torturas. Ninguno tratado como crimen de odio.

BERLÍN. Un participante usa una máscara facial en la manifestación del 'Orgullo de Berlín', en Alemania. Una gran multitud marchó bajo el lema 'Salva a nuestra comunidad, salva nuestro orgullo'.

Es necesario judicializarlos

Porras señala que es indispensable visibilizar que estos son procesos de discriminación procesándolos como tales. De lo contrario, la violencia hacia las minorías seguirá siendo naturalizada.

Melo, por su parte, indica que debido a los tabúes que hay en Ecuador, ligados al machismo y homofobia, las personas con distinta orientación sexual tienden a ser menos escuchadas.

“Por su proceso de reconocimiento y lucha histórica, por ejemplo, es más fácil juzgar un delito de odio hacia un indígena o un afrodescendiente que para un gay”, dice Melo.

MEDELLÍN. Personas caminan en un cruce peatonal con la bandera Lgbtiq+, como parte del Mes de la Diversidad. En esta ciudad colombiana autoridades, colectivos y organizaciones realizan distintas acciones para exaltar la conmemoración.

Es más fácil llamarlo asalto

Porras sostiene que es más sencillo para quien aplica la Ley juzgar un delito de odio como un robo con muerte. No solo porque el delito de odio es más complejo, pues se necesita recabar más elementos para probar el prejuicio, sino también porque “los operadores de justicia comparten los prejuicios y por eso se les hace imposible entender que esto responda a una motivación por odio”. 

Para que exista consciencia de este tipo de problemas, señala la constitucionalista, es importante abrir el debate sobre la discriminación en Ecuador.  “Si no se habla de discriminación es difícil que luego se debata sobre la importancia de criminalizar los actos de violencia derivados de prejuicios”.

Ejemplifica que ese fue el primer paso para que los crímenes contra las mujeres, por el simple hecho de ser mujeres, se denominen y se tipifiquen como feminicidio.  (AVV)

ESTANBUL. Los miembros y simpatizantes de la comunidad Lgbtiq+, usan una máscara de arcoíris mientras bailan durante el Orgullo en Estambul, Turquía.

Conocer a la población

La información recabada sobre población Lgbtiq+ está ligada al trabajo de base de las organizaciones de la sociedad civil.

El delito de odio está tipificado en el COIP. Si produce la muerte tiene una pena de prisión de 22 a 26 años.Hace un poco más de un año, indica Danilo Manzano, activista y director de la organización Diálogo Diverso, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) tuvo un acercamiento para identificar la posibilidad de incluir preguntas que permitan tener una ‘radiografía’ de la realidad y calidad de vida de esta población. Por la situación de la crisis sanitaria se detuvo y hoy, las organizaciones no saben si dentro del Censo 2021 se incluirán preguntas sobre diversidad sexo-genérica.  “No nos hacen un favor. Es un deber como Estado saber qué pasa con todos los grupos”, dice Manzano, al tiempo que indica que pese a las dificultades que enfrenta esta población, no es considerada grupo de atención prioritaria.

“Para identificar este tipo de delito necesitamos tener mecanismos claros y equipos sensibilizados”. Danilo Manzano, director Diálogo Diverso.

“Los jueces y los fiscales comparten muchas veces los prejuicios respecto a ciertos grupos”. Angélica Porras, constitucionalista.

BARCELONA. La bandera arcoíris, símbolo del movimiento Lgbtiq+, ondea en el edificio del Govern de la Generalitat durante el Orgullo 2020 a pesar que es prohibido colocar banderas no oficiales en el exterior de los edificios públicos.