Siempre adelante

SEP, 27, 2020 | - Por ALFONSO ESPIN MOSQUERA

Es cierto que hemos vivido un tiempo muy difícil y que posiblemente aún se extienda por no sé cuánto más. Es verdad que nos ha tocado recluirnos en nuestras casas, impedirnos de un abrazo, alejarnos de quienes amábamos y aprender a superar el miedo, a no olvidarnos de las mascarillas, a dar un paso hacia atrás cuando alguien se aproxima; pero, el sabernos sanos nos ha dado alguna tranquilidad, aunque la vida se haya vuelto hecho distinta, complicada, más individualista que nunca, más ajena en nuestros propios desastres y al margen de los demás.

Es real también que la economía está devastada, que el desempleo se ha incrementado y que para muchos la sobrevivencia es un mérito.

Todo lo anterior es cierto, pero seguimos vivos sobre la faz de la tierra y con seguridad después de estos momentos atroces que la humanidad vive, salen a flote valores y solidaridades; cambios en la existencia y no dejan de aparecer ejemplos en medio de tanta frustración que los políticos nos traen.

Vale entonces mirar hacia el deporte, por ejemplo, a Richard Carapaz y su esfuerzo para volver a creer en el país; vale recordar al sencillo Independiente del Valle que es capaz de hacerle cinco goles al Flamengo, actual campeón de la Copa Libertadores de América.

La vida ha continuado para todos, con pérdidas de seres queridos para  muchos, con desempleo para otros, pero aún con vida; como para no perder la esperanza, para mantener la ilusión de volver a construir los sueños que aparentemente se quedaron en el camino.

Para una inmensa mayoría valdrá la pena una reconstrucción sensible de las existencias, un reencuentro con la fe para los creyentes, con la vida y el ser humano para todos.

Son estos momentos los que deben mover e impulsar nuestra existencia, son los ejemplos de tantos seres humanos que a pesar del dolor siguen brindándonos una sonrisa, de los familiares y amigos que a pesar de la distancia están pendientes de nosotros.

El ser humano es inmenso para  sostenerse y volver a integrarse y, los aprendizajes que nos deja el tiempo difícil son los que moldean válidamente nuestra vida para hacernos más coherentes y constantes en la búsqueda de nuestros sueños, en los que debemos incluir a la humanidad toda porque somos parte de ella y las generaciones venideras merecen la mejor actitud de quienes vivimos este momento.

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