Degradación del poder

DIC, 14, 2020 | - Por MANUEL CASTRO M.

En Venezuela, luego de unas elecciones fraudulentas e ilegítimas, nada ha cambiado para adentro, salvo que Maduro y su cartel tendrán todos los poderes, y el pueblo seguirá en igual miseria, abandono y explotación por parte de los jerarcas del socialismo del siglo XXI. 

Las acciones internacionales no alterarán el sistema político mafioso y narco vigente en Venezuela. Aumentará nuestra indignación y rechazo, que tampoco sirven mucho. Siguen en el poder los engañosos populistas en Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia, Argentina y México. AMLO ya mismo dirá que es indispensable la reelección presidencial. El ‘Sufragio efectivo y no reelección’ terminarán a los acordes de la ‘Llorona’ y de otras mañanitas o ‘mañaneras’ tipo sabatina. 

Lo mejor es la experiencia ajena para los ecuatorianos. Información no falta. Con un poco de sentido común y talento, lo que sucede en esos países es para no caer nuevamente en un títere de Correa que se abraza con los delincuentes, los prófugos y los dictadores. El “Dime con quién andas y te diré quién eres” pinta de cuerpo entero al candidato Arauz. No le faltan partidarios, les sobraron a Hitler, Mussolini,  Pablo Escobar,  Chapo Guzmán y, hasta en la cárcel, a Al Capone. Esa gente prepotente y llena de  poder jamás ha tenido honestidad, transparencia y empatía (ponerse en los zapatos ajenos) con sus partidarios, han tenido oídos sordos y convenientes para los grandes principios morales de Occidente. Entonces, votar por tres compadres pícaros es convertirse en el cuarto compadre.

Se afirma que a la mayoría no le interesa la política ni los políticos, verdad a medias y que está más cerca de la duda que de la certeza, pues en ese campo ha habido y hay criminales, ladrones, demagogos y mentirosos, junto a grandes estadistas, patriotas eminentes que han dado hasta la vida por su Patria, por la libertad y han luchado por la justicia social, contra los prejuicios, discriminación y por la democracia.

No dejemos que, obnubilados por los privilegios y prebendas oficiales y el dinero ajeno, traten de apoderarse y degradar el poder.   

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