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El 2021 inicia con 3,2 millones de nuevos pobres en Ecuador como consecuencia de la pandemia

ENE, 01, 2021 |

IMPACTO. Los niños son los más golpeados por la crisis

La crisis desatada por la propagación de la Covid-19 ha provocado un retroceso de 30 años en los niveles sociales y económicos. Se deben tomar acciones ahora para ver resultados en el largo plazo.

La pandemia por la Covid-19 ha generado más pobreza y desempleo. Ecuador ya venía padeciendo un deterioro de sus indicadores sociales y económicos desde 2016; pero la devastación de 2020 aceleró el proceso.

Joaquín González-Alemán, representante de Unicef en Ecuador, comparó la situación “como si hubiera caído un meteorito. Ya antes, las cifras de pobreza eran bien preocupantes. El efecto más grande es sobre las familias con niños y menores ingresos”. 

Así, luego de un año de profunda crisis, con la caída de casi 10% en la economía, iniciamos 2021 con 1,8 millones de nuevos pobres, con menos de $84,82 de ingresos mensuales; además, 1,4 millones de nuevos pobres extremos, con menos de $47,80 de ingresos cada mes.

En otras palabras, 3,2 millones de ecuatorianos en condiciones precarias, lo que significa, según la Comisión Económica para América Latina (Cepal), que el país ha experimentado un retorno a los niveles de la década de los ochenta del siglo pasado.

Hasta diciembre 2019, el número total de pobres ya ascendía a casi seis millones de personas. Ahora, la cifra llega a 9,2 millones, es decir, más del 52% de la población o uno de cada dos ecuatorianos.

Pobreza multidimensional aumentó

González-Alemán recalcó que la verdadera dimensión del retroceso se vislumbra cuando se toma en cuenta la llamada Pobreza Multidimensional, donde no solo se incluye los ingresos, sino también el acceso a educación y salud, acceso a servicios básicos y niveles de desnutrición. “Hay que ver si el niño está yendo al colegio, si está siendo vacunado, si está desnutrido, si tiene un televisor en casa o un computador”, acotó.

 Esa pobreza multidimensional subió 5%, pasando del 43% al 48%, por lo que Unicef propone un paquete amplio de inversión social, por $2.600 millones, para minimizar el impacto y comenzar a revertir la tendencia.

Ese paquete comprende $304 millones para bonos de emergencia; $374 millones para atención a la primera infancia; $575 millones para erradicar el trabajo infantil; y $1.346 millones para ampliar los cupos de educación básica y superior.

Menos gasto público y priorizar a los niños

Vicente Albornoz, decano de la Facultad de Economía de la Universidad de las Américas (Udla), comentó que, en principio, si hay la plata para esa inversión, pero habría que reducir los recursos a otras áreas del gasto público. A su criterio, la mejor utilización del dinero para tener crecimiento y más oportunidades a largo plazo está en los niños, sobre todo en los primeros 1.000 días (concepción hasta los 2 años).

“Es cuestión que prioricemos, que definamos qué es más importante para los ecuatorianos: los niños o el gasto en universidades públicas. A esas universidades no llegan los más pobres o también deberíamos analizar el dinero que se da a los municipios. Hay un montón de dinero que se va en consultorías sin sentido, viáticos”, aseveró.

Cuatro fases de la lucha contra la pobreza en dolarización

Desde que el Ecuador está dolarizado (2000), hemos tenido cuatro grandes periodos en nuestra lucha contra la pobreza. Inmediatamente después de adoptar el esquema monetario, experimentamos una caída muy rápida hasta 2006. Luego, hasta 2012, la reducción fue menor y más lenta. De ahí, pasamos a un estancamiento hasta 2016. A partir de esa fecha, los índices se han ido deteriorando constantemente.

La principal conclusión es que el número de pobres tiende a caer de manera sostenible y con especial velocidad, cuando la economía crece y los precios están bajo control. Por ejemplo, la mayor disminución se dio en 2004, cuando el PIB aumentó un 8,2%, la inflación estaba en el 3% y las cuentas fiscales estaban en orden.

La pandemia solo le dio el último empujón al desajuste de la economía que se cocinó entre 2007 y 2017. En ese periodo se gastó como si pudiéramos tener un petróleo a $100 para siempre y no ahorramos nada. Lo peor de todo, es que ese gasto no fue de calidad, e inclusive una gran cantidad de recursos se fueron en corrupción y despilfarro.

Se duplicó el número de beneficiarios de bonos

Entre mayo 2017 y 2020, se duplicó el número de personas que reciben bonos, pasando de 1’053.953 a 2’077.138 beneficiarios. Con eso, el gasto subió de $431 a $733 millones.

Sin embargo, el Fondo Monetario Internacional le jaló las orejas al país porque apenas del 30% de los sectores más pobres reciben ese tipo de transferencias directas. En el nuevo acuerdo con el multilateral, uno de los compromisos, a mediano plazo, es llegar a una cobertura del 70%. Por eso, en un trabajo conjunto con universidades, se está depurando y fortaleciendo el registro social.

Candidatos presidenciales y la reducción de la pobreza

A un poco más de un mes de las elecciones presidenciales, las propuestas de los candidatos se quedan en los grandes postulados y estrategias generales para la reducción de la pobreza. Por un lado, Guillermo Lasso, postulante del movimiento Creo y Lucio Gutiérrez, auspiciado por Sociedad Patriótica, establece que el pilar fundamental es el fomento de la inversión privada nacional y extranjera. El objetivo final es que altos niveles de crecimiento económico permitan generar empleo y se mejore la calidad de vida de los ecuatorianos.

Los presidenciales Gustavo Larrea (Democracia Sí), e Isidro Romero (Avanza), también se enfocan en el motor privado, pero con un enfoque en los sectores agrícola, turístico y de la construcción. Cesar Montufar (Concertación), Guillermo Celi (Suma), y Xavier Hervas (Izquierda democrática,) proponen que el Estado dé incentivos directos e indirectos (exenciones de impuestos y subsidios), para la contratación.

Desde la visión más estatista, el candidato de Construye, Juan Fernando Velasco, se enfoca en ampliar la cobertura del Bono de Desarrollo Humano; mientras que Ximena Peña, Alianza País, y Andrés Arauz, UNES, consideran que el crecimiento y la reducción de la pobreza debe concretarse con mayor gasto público y con el Estado como motor de la economía.

Finalmente, Yaku Pérez, presidenciable de Pachakutik, quiere establecer una Renta Básica Universal, pero a diferencia de Arauz, no se financiaría con dinero electrónico, sino con impuesto a la riqueza y el patrimonio de los estratos con más recursos. 

Algunos datos sociales preocupantes
 

La desnutrición infantil, de 0 a 5 años, llega al 27%
La pandemia aumentó en un 21% la deserción escolar y un 10% la deserción universitaria.
 El trabajo infantil se disparó al 13%
El 63% de los niños de 10 años leen un texto corto y no lo entienden
El 48% de los adultos no han terminado la secundaria