¡Feliz año nuevo!

ENE, 03, 2021 | - Por ALFONSO ESPIN MOSQUERA

Feliz Navidad y próspero año nuevo, es como un clisé que se dice en estos tiempos; pero aunque fuese así, una repetición frecuentemente escuchada siempre, trae buenas energías, buenas vibraciones y mucho más cuando sale desde la sinceridad y el afecto.

Iniciar un nuevo año, como comenzar cualquier nueva actividad, siempre será oportunidad de empezar las cosas, de repensar la vida y de tomar decisiones necesarias para continuar con mejores posibilidades.

Ciertamente la pandemia, la corrupción de los políticos y de la sociedad entera, nos han varado de alguna manera. Todos, de una u otra forma, nos hemos visto afectados por estos dos azotes, al punto que a muchos nos han quebrantado más de lo debido; pero, francamente, nada ni nadie tiene que quitarnos la ilusión, no debemos perder el gusto por seguir, jamás la fortaleza para luchar en pos de nuestras metas.

Octavio Paz, el premio nobel de Literatura de 1986, decía que un hombre que se precia de ser tal, tiene que ser capaz de salirse de sí mismo para darse a los demás y, posiblemente, ahí está el meollo de todo, pues cuando nuestras metas son tan personales, particulares, tan ególatras, la vida pierde su sazón y se vuelve sosa, sin atractivo, pero cuando el objetivo es nuestro desarrollo profesional en virtud de los demás, todo tiene otro sentido, y no hay ocupación, por sencilla que parezca en la que no podamos salirnos de nosotros mismos, en pos del resto. El médico, los maestros, los artesanos, los abogados y, sobre todo, quienes hacen política, deberían entender su misión como un acto de servicio, como un compromiso con los congéneres a quienes hay que brindarles lo mejor de cada uno, no solamente por los demás, sino por consolidar una vida solidaria y con sentido.

Desgraciadamente nadie piensa así, muchos jóvenes escogen una profesión pensando en la posibilidad de enriquecerse y claro que un profesional debe aspirar a una vida digna, pero elegir, por ejemplo, la medicina, y en ella la cirugía plástica, como la oportunidad de convertirse en nuevo rico, es definitivamente una torpe aberración.

Ojalá en este nuevo año dispongamos nuestras metas en intangibles más sensibles y valiosos, en los que el dinero se convierta en un medio para alcanzar estos fines más elevados, de lo contrario talvez sí consigamos fortunas, pero seguro seremos eminentemente frustrados y en muchos de los casos llenos de soledad.

El éxito en la vida no se alcanza por los bienes que poseamos, cuanto por la trascendencia que logremos conseguir, ojalá para por mucho tiempo, seguir en el recuerdo grato de nuestros semejantes.

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