¿Por quién votar?

ENE, 31, 2021 | - Por ALFONSO ESPIN MOSQUERA

El populismo es el resultado de los desgobiernos, los repetidos engaños y defraudaciones a un electorado, al punto que surgen figuras jocosas y aberrantemente histriónicas que hacen deleites en las tribunas y venden lo imposible con la palabra, para terminar endiosados por el pueblo necesitado de soluciones para su calamitosa situación.

Así se justifica la presencia de estas formas de gobierno, que no tiene otra explicación, peor aún ideológica, tal cual pasa en la campaña electoral que está en curso en el país. No hay bases ideológicas que nos permitan ubicarles, por sus principios, en una línea de pensamiento político y, ciertamente, pedir esto que sería lógico y mínimo a tanto movimiento político que ha inscrito a casi dos decenas de candidatos presidenciales, es perder el tiempo.

En el Ecuador de 2021, esperar una postura política del pelotón de candidatos, carece de importancia, cuando las propuestas y ofertas electorales no pasan de dádivas paternalistas en unos casos; pero, sobre todo, las figuras que tercian, salvando excepciones, están salpicadas de corrupción y se muestran evidentemente falsas.

Las circunstancias de pobreza, desempleo y necesidad del país son un fértil caldo de cultivo para que los vividores populistas anclen sus tiendas electorales, se desarrollen con vigor y se dispongan a engañar maquiavélicamente con el fin de alcanzar el poder.

Esto explica por qué tenemos esa vergüenza de candidatos que amanecen y anochecen ofreciendo imposibles, por eso no importa si son sentenciados, prófugos de la justicia, imputados de delitos o ampones contumaces, cuyo comportamiento está en torno de la chabacanería y el insulto.

Miles de jóvenes, que ahora son la base más grande de electores, no tienen interés en el quehacer político, tampoco los adultos tenemos esperanzas en el futuro; sí temor e incertidumbre, por la inseguridad campante en  el país, por la peligrosa presencia de mafias, terroristas y narco gobiernos a lo largo de América Latina.

Sin embargo, y a pesar de todo, es hora de despertar, de dejar la peligrosa comodidad, indiferencia y el individualismo, que nos pone débiles y vulnerables como sociedad, frente a la oleada de oportunistas que pretenden someternos para hacer de las suyas en la Patria.

Hagamos del hecho electoral una cruzada de amor por el país y castiguemos con nuestro voto a quienes durante catorce años han generado el caos y el incremento de la pobreza, desnutrición y la pérdida de valores profundamente humanos, con comportamientos violentos y soeces.

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