La atropellada segunda vuelta

FEB, 22, 2021 | 18:20 - Por Giuseppe Cabrera

Finalmente, el CNE ha presentado los resultados oficiales del escrutinio electoral, después del sainete armado en torno a un acuerdo, que parecía más debate y una ruptura a ese mismo acuerdo entre Yaku Pérez y Guillermo Lasso.

Esto denota lo poco estructuradas que están nuestras instituciones que, son dos personas particulares quienes toman las decisiones por sobre encima del órgano electoral y sin la presencia y acuerdo, de por lo menos las otras dos candidaturas con votaciones significativas, que podrían ser beneficiadas o perjudicadas de ese recuento, como son Hervas y Arauz.

Ni Guillermo Lasso tenía razón en 2017 de pedir la apertura total de las urnas.

Ni Yaku Pérez tiene la razón en 2021 de pedir la apertura total de las urnas.

Yaku tiene derecho a impugnar los resultados pero, en el marco de las disposiciones legales en materia electoral y esto es, impugnar las actas de las juntas receptoras que presentan inconsistencias y es lo que ha hecho al último pero, claro, tampoco hace mucho sentido que el CNE haya aceptado apenas revisar 32 actas de las 1.200 con inconsistencias presentadas por Pachakutik; cuando en 2017 de las 4.200 actas presentadas por Lasso se aceptó la revisión de 3.856, estando más cerca proporcionalmente de la expectativa de impugnación del candidato en su momento.

Ahora, levantan un nuevo espectáculo, no hablo de lo que no puedo ver, ni me gustan las teorías de la conspiración, así que no sé quién esté detrás o qué se busque con la intervención de la Contraloría y la Fiscalía en el proceso electoral, la ley y la Constitución prohíben la intervención de otras funciones y entidades públicas durante las elecciones en el CNE, última que se convierte en la primera función del Estado durante este lapso, las consecuencias de esto, aún no las conozco pero, sí es grave que se atente contra este principio superior con excusas de auditorías informáticas o investigaciones previas, todas estas actuaciones podrían darse después del 24 de mayo, una vez cerrado el proceso electoral, más viniendo de una Contraloría que fue la que nos metió en este embrollo en un principio.

La democracia sí corre peligro con estos actos.

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