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Oleoductos se preparan ante El Reventador

ABR, 04, 2007 |

Técnicos del OCP muestran planos por donde cruza el Oleoducto en la zona considerada crítica, por estar en los bajos del volcán El Reventador.

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El Oleoducto de Crudos Pesados (OCP) y Sistema del Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) se preparan para enfrentar posibles problemas ante una eventual gran erupción del volcán El Reventador, ubicado al Oriente de Quito, y que reanudó su actividad la semana pasada.

La mayor preocupación en los cantones El Chaco, Quijos y Gonzalo Pizarro, ubicados en las provincias de Napo y Sucumbíos, es que la erupción produzca lahares que puedan afectar a las tuberías, y consecuentemente provocar algún derrame de crudo.

Técnicos del OCP explicaron ayer a los alcaldes del Chaco, Julio Pérez; de Quijos, Renán Balladares y de Gonzalo Pizarro, Luis Ordóñez, y a representantes del Cuerpo de Bomberos y Defensa Civil las medidas que se han tomado, luego de la erupción de 2002 que sí afectó al SOTE y movió la tubería del OCP que estaba enterrada pero no operando.

La tubería se rompería
Wilson Moreno, supervisor de derecho de vía de OCP, admitió que una posible gran erupción podría romper la tubería, pero explicó que el tubo del Oleoducto de Crudos Pesados está enterrado a unos nueve metros de la superficie, y además tiene un revestimiento de concreto, en el cual también está la fibra óptica en un tubo metálico.

Precisamente a esa profundidad, el calor de la lava y la fuerza del deslizamiento no incidirían en la tubería.

Pero en caso de una afectación, Moreno indicó que existen dos válvulas de bloqueo ubicadas antes del río El Reventador, y luego del río El Salado que se activan inmediatamente para impedir el paso del crudo, de manera que si hay un derrame solo sea del crudo represado entre las válvulas.

Como ese crudo iría al río El Salado, Moreno afirmó que kilómetros más abajo existe una brigada de contención que tendría dos horas, tiempo suficiente, para colocar las barreras necesarias en el río y recolectar el crudo derramado.

Cambios
La Gerencia de Oleoducto, que opera el SOTE, a su vez, explicó que luego de los sucesos de noviembre del 2002 se hizo una variante de la línea de transporte y construyó un tramo de 850 metros, entre los ríos Piedra Fina y Marker.


En ese tramo, la tubería fue enterrada a cuatro metros de profundidad  con el fin de proteger al ducto ante futuros eventos eruptivos y deslaves.

En esa ocasión, agregó, también se mejoró el encauzamiento de los ríos Molana, Marker y Reventador, los tres ríos por los cuales ha bajado material volcánico y afectó el SOTE en 2002.

Cruce de información

Eugenio Naranjo, gerente (e) de Responsabilidad Social de OCP, explicó que un equipo de monitoreo revisa constantemente el estado del caudal del río y la temperatura del mismo para determinar cambios por la posible presencia de lava.

Naranjo indicó que esa información es cruzada con la del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica, que tiene instalados cuatro equipos de monitoreo en las faldas del volcán, que tuvo una gran erupción en noviembre de 2002.

Petroecuador informó que también participa en el cruce de información y además da asistencia logística al personal del Instituto Geofísico de la Politécnica Nacional, a fin de que cambien algunos elementos deteriorados, en los equipos de medición y monitoreo, ubicados en el volcán.