Simón Bolívar, un sueño cumplido

JUL, 03, 2007 |

Enmarcada en el plan de desarrollo urbano de Santo Domingo, y luego de remodelar tres hitos históricos del cantón (los redondeles de la Pío XII, el Monumento al Colono y la Y del Indio Colorado), a inicios del año 2002 la administración de Kléber Paz y Miño puso los ojos en otro punto de confluencia social para convertirlo en un espacio público digno de la ciudad.

Desde ese momento empezó a gestarse en la mente del Alcalde y de sus colaboradores qué clase de obra hacer en este lugar que no tenía una historia marcada como el Parque Zaracay u otros en los que ya se habían levantado monumentos.

Recuperar el espacio público y darle realce a la entrada noroccidente de la ciudad era también una preocupación y una de las metas de este Gobierno local como parte de sus obras de regeneración urbana que fueran borrando el aspecto de pueblo de esta región.

Nace la idea

Profundo admirador del Libertador de América, Simón Bolívar, gracias a los 8 años que vivió en Venezuela en su época de juventud, el reelecto alcalde del cantón, Kléber Paz y Miño, soñó con darle a Santo Domingo una identidad más americana, de hermandad de los pueblos y cumplió ese anhelo cuando lo plasmó en una obra arquitectónica que denominó el monumento de El Sueño de Bolívar.

En palabras del burgomaestre, "el monumento es en sí un recuerdo al sueño de Simón Bolívar para América, significa la unidad de las cinco naciones hermanas que libertó este gran hombre, ejemplo de la humanidad".

Con su inauguración, Paz y Miño concretó para sí mismo su propio sueño de ver convertida a Santo Domingo en una ciudad Bolivariana; por ello desde esa fecha, y en todos los actos cívicos que preside, él no deja de repetir la frase "en esta ciudad mestiza y bolivariana".

El diseño

Inicialmente pensada como una plaza cívica, los arquitectos del departamento de Planificación del Municipio centraron todos sus esfuerzos en darle vida a esta idea de su Alcalde mediante el diseño arquitectónico.
 
Participaron en ello varios técnicos y arquitectos, pero recayó la mayor responsabilidad sobre Efraín Escobar, Darwin Aldaz y Raúl Pesántez, jefe de Planificación, y sobre Carlos Serrano, ingeniero electrónico particular.

Para Pesántez, el concepto del Monumento a Bolívar iba mucho más allá de un simple redondel, que además ya existía desde hacía unos diez años y constituía un total caos, desorden y foco de inseguridad.

Pesántez recuerda que había sólo un bordillo con una base de tierra, encima de la cual cada cierto tiempo se esparcía casquillo del coco de palma africana traído de las extractoras de aceite para evitar el polvo en verano o el barro en invierno.

"El lugar era un verdadero punto de mercadeo de vendedores ambulantes de comida, frutas y otros artículos; además de un punto obligado de paradas para los transportes que se dirigían a distintas ciudades del país. En resumen, una terminal paralela considerada una zona roja para el Municipio, por el alto índice delincuencial", explicó Pesántez.

El funcionario mencionó que fue una obra que costó llevar a su fin, porque no sólo comprometía hacer una pileta y poner un monumento, sino adecentar paralelamente las vías de acceso, y para ello se tenía que contar con el concurso del Concejo Municipal.

Un cambio extremo

Aunque ni las autoridades municipales, ni las de tránsito, ni mucho menos los gremios transportistas han logrado desterrar para siempre los terminales paralelos del sector, los moradores de sus inmediaciones sienten gran diferencia con relación a lo que era antes el lugar.

A pesar de que le falta cambiar muchos aspectos, la seguridad en el sector mejoró bastante desde que se inauguró la obra, según narran algunos de los moradores de los barrios cercanos.

"Era un peligro transitar de noche o incluso de día por allí, ahora nos llena de orgullo que cada vez más vienen turistas a cualquier hora a tomarse fotografías en el monumento", dice, como sintiendo propio el lugar, don José Guanoluisa, vecino de la Ciudadela Central Santo Domingo.

"Antes sólo se veía polvo o barro y mucho desorden, pero ahora uno puede pararse desde el barrio y contemplar una linda obra que refresca el alma por su esplendor", afirma por su parte Guido Alvarado, residente en el sector de la urbanización El Centenario.

La obra

Llamado de muchas maneras: espacio cívico, atractivo turístico y mirador natural, entre otras, esta obra tardó entre su planificación, su ejecución y su inauguración aproximadamente tres años y medio.

En su ejecución estuvieron involucrados más de un contratista; uno para ejecutar la obra física, otro para adecuar la pileta inteligente y otro más para mejorar las vías de acceso al sector. El costo de la obra vial a su alrededor ascendió a 600 mil dólares de inversión.

Fechas
De la obra

24
de julio del 2005 se realizó, con la presencia del embajador de Venezuela, el primer homenaje por el natalicio del Libertador en el monumento.

23
de septiembre del mismo año se realiza la inauguración.