Alpachaca, puente de tierra ganadora del premio Augusto San Miguel

AGO, 15, 2007 | 04:00

Filme. La edición de la película está en proceso
Por Carlos Cahuasquí
Fotos: María de los Ángeles Bastidas.

Ibarra, La Hora

La película ‘Alpachaca, puente de tierra’, del director Jorge Luís Narváez, ganó el premio “Augusto San Miguel” en la categoría largometraje documental. Narváez es Director del Programa Ciudad Educadora del Municipio de Ibarra y manifestó que este premio es una responsabilidad.

El acto de premiación se desarrolló en el Museo de Arte Contemporáneo de Guayaquil (MAC). El galardón consta de diez mil dólares y una medalla que entregó el Ministerio de Educación, por primera vez en esta categoría (largometraje documental); antes se lo hacía solamente a la categoría ficción.

El filme habla sobre el racismo y la supervivencia de la negritud en la ciudad de Ibarra. Las locaciones fueron la parroquia de Alpachaca y el Valle del Chota. Actualmente, está en etapa de edición.

El director convivió con los negros durante estos últimos años, por ello ya tiene el calificativo de “el blanco más negro del Chota”.

Una percepción de Ibarra

Ibarra es un abanico, porque se la puede explorar desde muchas aristas como la “raza”, por ejemplo. Las razas nos enseñaron a tener identidades fragmentadas, ya que en Ibarra conviven awás, caranquis, imbayas, mestizos, incluso colombianos. “Los blanco-mestizos hemos procedido con educada frialdad: nos hemos acostumbrado a tener a los indios en el lado sur oriental, y a los negros en el Valle” señaló Narváez.

Esta demarcación espacial y simbólica construyó rasgos de identidad sobre la base del racismo. La “Ciudad Blanca, la “Blanca tradición” son muestras del blanqueamiento, que demuestran prejuicios étnicos en contra de las culturas alternativas.

Prejuicios que marcan comportamientos y actitudes con características similares a las del ex presidente Oswaldo Hurtado, quien en su período, después de inaugurar el parque de Azaya, saludó a los negros con su mano envuelta por un pañuelo blanco, para no tener contacto directo con ellos.

Ibarra alberga a migrantes negros refugiados en el noroccidente de la ciudad. Ellos fueron traídos del Congo como esclavos para trabajar “de seis a seis”, sin comer, despojados de su dignidad ya que incluso les cobraban las cañas que se comían.

La película

Este es un trabajo bien presentado y proyectado, es un aporte valioso, necesario y emergente que pretende construir una nueva sensibilidad, mostrando quiénes somos, de manera alternativa, no exótica.

“La película tiene un destino; auque no creo en las casualidades, el destino permite dar aliento a la justicia, porque la memoria es el aroma del espíritu del pueblo”, dijo Narváez, quien con ira, narró las desgracias del pueblo negro; un pueblo explotado y discriminado en una ciudad racista.

Se muestra al pueblo negro, gente “arrinconada en la desesperanza, desigualdad, miseria y pobreza, porque no hay una distribución justa de la riqueza del Valle del Chota, ya que durante siglos explotaron la riqueza del Valle para beneficios personales”. El filme, además, presenta las nuevas tribus urbanas: raperos, faranduleros, satánicos, tecnocumbieros, reguetoneros, que coexisten en la ciudad, y que, en su conjunto, manifiestan un discurso estético antihegemónico.

Este trabajo será un referente para conocernos y reconocernos al margen de la línea oficialista de entender la cultura y la historia, ya que “la historia no está bien narrada ni bien aprendida”, por ello la película tiene “cosas que nunca se han dicho”, por ello es una reconstrucción de nuestra historia desde un punto de vista crítico.

Datos
El premio

El premio “Augusto San Miguel” se entrega por el Día del Cine Nacional, en homenaje al guayaquileño Augusto San Miguel, quien fue el primer director de cine ecuatoriano.

Fue realizador, actor-autor, escritor, dramaturgo, poeta, declamador, radiodifusor y promotor del arte nacional, promulgó la unidad latinoamericana y el socialismo, denunció al imperialismo yanqui y a los hacendados de la Sierra.

Dedicó su corta vida (1907–1935) al cine argumental. Fue sepultado con algunas de sus películas sin que nadie las vea.

Se lo recuerda como el “heroico fundador de las películas nacionales con argumento”. A pesar de aquello no encontró la ayuda necesaria para financiar sus trabajos, principalmente porque empezó a mostrar las desigualdades entre los pobres y los ricos.

Su producción cinematográfica la realizó en los años veinte; una época de escasa tradición cinematográfica y nula industrialización.

La película obtuvo el premio precisamente porque Augusto San Miguel se dedicó a denunciar las desigualdades sociales entre ricos y pobres y la cinta de Narváez, prácticamente hace lo mismo.

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