El enigma de los monolitos

SEP, 16, 2007 |

Oliverio Guevara está junto al monolito más grande, de dos metros y medio.
Hasta ahora nadie puede dar una explicación sustentada de quienes tallaron, el tiempo en que lo hicieron, las técnicas utilizadas y si hay similitud o no con otros productos culturales de civilizaciones anteriores.

Se trata de los monolitos del estero Koleka-Napi, cerca de la comunidad Peripa, cuyas formas y tallados en piedra se parecen a los existentes en la isla chilena Rapa Nui, conocida como Isla de Pascua.

El enigma sigue mientras las especulaciones de las pocas personas que las han visto se dirigen en todos los sentidos.

Las formas son variadas, desde los totems de uno hasta de dos metros y medio. Hay una piedra fálica de 60 centímetros.

Una piedra que se destaca mide 90 centímetros de largo por 60 centímetros de alto en forma de elefante. Aquí surge la pregunta: ¿Los antepasados que dieron forma a estas piedras conocían algunos animales propios de África, que llegaron a América después de 1492?

Para el antropólogo Oliverio Guevara no hay respuestas. Si los primeros Tsáchilas fueron quienes tallaron estas formas se conocería algo por sus relatos, pero ninguno de los miembros sabe algo ni siquiera ha escuchado algo.

Enigmas
Una de las piedras, la más grande, tenía que medir por lo menos tres metros de largo por un metro de alto y un metro de profundidad, que traídas desde el río más cercano, el Peripa,  debió ser cargada por lo menos por 10 hombres en una distancia de 2 kilómetros.

Por la gran masa que aún tiene el tótem más grande, y la prácticamente imposibilidad de trasladarla, y en comparación con las piedras de río por su color y textura, surge una nueva especulación. La cultura que hizo estas  figuras conoció una técnica de cocer el barro a gran temperatura para lograr su estructura compacta, sin porosidades con características similares a las piedras de río.

Para Oliverio Guevara hay un aspecto que refuerza esta especulación. Son las piedras pequeñas que al paso de los años están perdiendo  su capa externa, que según el arqueólogo, solo se da con estas piedras. “El color negro es único de estas piedras, ya que no hay piedras negras en el río”, añade.

Situación
Koleka-Napi es un estero situado entre el río Nile al norte y el río Peripa al sur. Se encuentra en la propiedad privada de Manuel Augusto Godoy Erazo, a dos kilómetros de la comunidad Peripa, en Santo Domingo.

Mónica Pazos llegó a mirar estos restos arqueológicos y fue cautivada por las formas de las piedras. Agrega que la gente no valora esta riqueza cultural.

Cultura
Monolitos

•    Actualmente se impulsa la creación de un parque ecológico cultural.
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•    Algunos organismos privados y públicos piden que este lugar sea expropiado.