Quito desperdicia más de 100 toneladas de alimentos al día

AGO, 08, 2018 |

PROBLEMÁTICA. Mucha comida en buen estado termina en contenedores o en fundas de basura en todo el Distrito, por diversas razones.

Con el total de comida que se desaprovecha en un año, se podría alimentar a cerca de 56.153 personas.
 

En Quito, donde el 29% de la población infantil sufre de desnutrición crónica, hay más de 100 toneladas de comida que no llegan a ningún plato. Lo que se desperdicia en un año, podría alimentar a cerca de 56.153 personas. Esto se puede estimar con los parámetros que maneja la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), donde se calcula que con los 1.300 millones de toneladas que se desperdician al año en el mundo, se podría alimentar a 2.000 millones de personas.

 El Banco de Alimentos, una iniciativa internacional con 15 años de trabajo en el país, llega a esta cifra en su informe anual de 2017. ¿Por qué se pierde tanta comida? Patricia Jaramillo, delegada de la entidad, lo explica: “Ya sea por daños en los empaques de alimentos, que estos sean de temporada, que se aproxime la fecha de caducidad, porque se preparó demasiado o porque las frutas y vegetales lucían muy maduros”. Así es cómo productos aún aptos para el consumo humano –según la especialista– van a parar en la basura.

Ney Barrionuevo, director del Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural en Ecuador, acota que los factores de este fenómeno son diversos. “No tenemos una cultura de consumo responsable y tampoco hay políticas públicas para este tema”, dice el experto, quien cree que se deben fortalecer espacios para dar acopio a todo lo recolectado.

Según la Empresa Pública Metropolitana de Gestión Integral de Residuos Sólidos, 2.000 toneladas de basura llegan, en un promedio diario, al Relleno Sanitario de El Inga. El 53,2% corresponde a residuos orgánicos, es decir 1.064 toneladas. En este volumen ingresan productos de origen vegetal y animal.
 

Buenas prácticas
En 2017, el Banco de Alimentos de Quito rescató un total de 101.174 kilos de alimentos aptos para el consumo humano, que no pudieron ser comercializados en sitios de expendio. Esta cantidad fue redistribuida entre personas de escasos recursos, comedores sociales y escuelas, con un total de 9.637 beneficiarios, de ellos el 46% corresponde a niños.

EL DATO
El requerimiento alimentario en Quito es de 820.000 toneladas al año, según ConQuito.
Más ejemplos positivos ocurren en pequeños y medianos negocios. Francisco Aguagallo (55 años), propietario del local de comidas vegetarianas ‘La sabia naturaleza’, en la 12 de Octubre, reúne los residuos orgánicos y los comparte con un familiar. “Mi primo hace abono para su terreno y así continúa la producción de alimentos naturales”.

Otro ejemplo se evidencia en el restaurante ‘Don Ochoa’, ubicado en La Pradera. Su dueña, Marcela Ochoa (49), ha dedicado los últimos dos al reciclaje. Entre sobras y desechos reúne 6 kilos diarios y los dona para la alimentación de animales de granja.


En centros comerciales
Esta práctica también está presente en los grandes espacios comerciales.
Gustavo Valdivieso, encargado de operaciones del Quicentro, explica que hay un plan de manejo ambiental al que están adheridos todos los locales de comida  y que cada establecimiento debe llevar, de manera obligatoria, un registro de todos los residuos orgánicos que producen e informar sobre su destino final. 

1.300
millones de toneladas de alimentos se desperdician al año, en todo el mundo, según la FAO.
Entre algunos ejemplos de reciclaje que se han venido efectuando en lo que va de 2018, cita que hay materia orgánica que aporta a la lombricultura y procesos de compostaje. (ANGG)

En la actualidad
° La FAO desarrolla con cada país miembro una iniciativa para diagnosticar el desperdicio de alimentos. Alexandra Rodríguez, responsable del Proyecto de Agricultura Urbana de la Alcaldía, manifiesta que la entidad contribuirá al programa con un análisis de las causas y efectos de esta problemática en el Distrito. 

Esta medición sería la primera en reflejar la realidad nacional en cuanto al desperdicio de alimentos.