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Venta de drogas preocupa en dos colegios de Cumbayá

OCT, 13, 2018 |

Problemática. La venta y consumo de drogas se camufla en el interior de los centros educativos. (Foto referencial)

Al año se detectan de 10 a 15 casos de este tipo, según datos de Policía Nacional.

La proliferación de sustancias ilícitas en las aulas es uno de los obstáculos que a diario afrontan estudiantes secundarios dentro y fuera de las instituciones educativas. En Cumbayá, este problema se vivencia en los interiores de dos colegios, según denuncian autoridades y estudiantes. 

En un colegio fiscal, ubicado a pocos metros de la Av. Interoceánica, se ha detectado este problema.

Carlos A., inspector general del plantel, explica que dentro de la institución se descubren casos de consumo de drogas a diario. “Este es un tema que tanto en esta como en otras instituciones educativas del Distrito, da de qué hablar constantemente”, explica. 

Con respecto a la situación que se vive en ese colegio, el docente cuenta que se encuentran manzanas o tapas de esfero botadas en los baños, las cuales suelen presentar señales de hollín o restos de marihuana. Explicó que esos son implementos que los jóvenes utilizan para el consumo de marihuana.  

Carlos A. confirma que esa es la sustancia que mayor presencia tiene en los colegios. “En las instituciones, sobre todo, prevalece el consumo y, en menor cantidad, la venta de marihuana. En nuestro caso, en particular, no hemos encontrado otras sustancias dentro del colegio”. 

Esta situación se repite en un centro educativo particular cercano, donde las autoridades prefirieron no hablar. 

EL DATO
La Policía Nacional ha realizado acciones y ha impartido charlas para la prevención de consumo de drogas en 509 colegios desde enero hasta septiembre.
Carlos P., estudiante de segundo de bachillerato de ese plantel, dice que el consumo de este tipo de sustancias se ha convertido en una situación “más común de lo que se piensa”. 

Según cuenta, algunos de sus compañeros de aula consumen marihuana. “Hay un grupo que fuma dentro del colegio. Por lo general lo hacen en los baños que están en la parte de atrás o en el patio, cuando no hay nadie”. 

Él confiesa que ha recibido ofrecimientos en dos ocasiones para probar la marihuana, pero nunca le ha llamado la atención hacerlo. 

El expendio de estas sustancias, según el inspector, se realiza con mayor frecuencia dentro de las instituciones educativas. “Las bandas muchas veces reclutan jóvenes para que vendan su mercancía dentro de los colegios. Así no se ponen en riesgo ellos al vender en las calles”.

Vestigios. Manzanas y tapas de esferos se usan para consumir marihuana. (Foto referencial)

Organización
Como parte de las medidas de control que se toman tanto dentro como fuera de las instituciones educativas se encuentran campañas de prevención organizadas por Policía Nacional o por autoridades de los colegios, y operativos anti narcóticos. Estas acciones son ejecutadas junto con personal de la Dirección Nacional de Policía Especializada para Niños, Niñas y Adolescentes (Dinapen).

Estas medidas son insuficientes para controlar este problema, dice Carlos A., quien explica que la actual normativa impide atacar este tipo de problemas de forma adecuada. 

“No nos sirve implementar campañas u operativos si la normativa propicia que se acelere la proliferación que rige a las instituciones educativas”, señala refiriéndose al reglamento que impide sancionar a los estudiantes que cometan este tipo de infracciones. “No podemos sancionar ni al consumidor ni al expendedor. Ni siquiera existe la expulsión para esos estudiantes”, detalla. 

Ante esto, cuenta que lo máximo que como autoridades pueden hacer es recomendar el cambio de institución del estudiante para el siguiente año lectivo. Sin embargo, destaca que esto no soluciona el problema sino que lo traslada y propaga a otros centros educativos. “El estudiante que el año anterior presentó estos problemas simplemente llevará los mismos problemas a la siguiente institución”. 

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instituciones educativas se ubican en el Valle de Tumbaco.
Como alternativa, Carlos A. explica que en su institución se sigue un proceso de acompañamiento y apoyo para el estudiante. “Una vez que se detecta a algún estudiante que consume o vende droga dentro del colegio se llama a sus padres para darles a conocer el caso y se les recomienda que se les haga un examen toxicológico”. 

Posterior a esto, los alumnos reciben acompañamiento del consejero del colegio para evitar que vuelva a recaer. “De ser necesario, se recomienda apoyo profesional para los jóvenes”.

Carlos A. reconoce que esta estrategia no siempre es eficiente pues todo el proceso depende de que el estudiante acepte que consume o tiene en su poder alguna sustancia ilícita. 

“Siempre manejamos la presunción de la infracción. Nosotros no podemos revisar las pertenencias de los alumnos por lo que tranquilamente pueden decir que no tienen nada”, manifiesta. “Dependemos de que el estudiante quiera recibir ayuda”. 

Otros Inconvenientes
Según Carlos A., entre los demás factores que detonan este problema se encuentra la falta de presencia policial, tanto dentro como fuera de la institución. “A pesar de que el colegio está en frente de la Unidad de Policía Comunitaria (UPC) no existe presencia policial constante ni en las mañanas ni en las tardes. Además, los trámites para gestionar operativos o charlas con la Policía están sujetos a una espera de más de una semana para recibir respuesta”. 

Fabián Pérez, teniente coronel de la Policía Nacional encargado de esta zona, por su parte, comenta que hay personal que vigila constantemente los alrededores de las instalaciones educativas y comerciales. 

Con respecto al expendio de drogas en Cumbayá, explica que no se registra venta de sustancias ilícitas concurrentes en las calles cercanas a colegios. Confirma , sin embargo, que la mayor cantidad de casos que se han detectado han sido de expendio en los interiores de los colegios.

“Anualmente se detectan un aproximado de entre 10 a 15 casos puntuales de drogas en los colegios”, sostiene. 

Carlos A., en cambio, manifiesta que dentro de la institución el número de casos se mantiene en dos o tres cada tres semanas. 

Al respecto, Pérez explica que la mayor parte de los casos no es detectada ni por profesores de las instituciones ni por miembros policiales. Esto significa que solo se detecta una mínima cantidad de jóvenes consumidores o expendedores de sustancias ilícitas. 

Daniel P., de 17 años, por su parte, opina que estas situaciones se dan debido a que se enfoca mal el tratamiento de este tipo de problemas. “Debemos preguntarnos si como sociedad debemos seguir pensando que se debe castigar a quien consume o debemos, por el contrario, ayudarlo para dejar sus vicios”. (ECV)

Mi opinión en 30 segundos
Fernanda Ortíz , sicóloga educativa

El problema es que se genere una adicción
° El problema no es el consumo sino que este genere una adicción. Los jóvenes presentan este tipo de conductas por varios motivos. Entre estos también se encuentran los vacíos emocionales o las diferentes personalidades que los caracterizan. 

La solución es mantener una educación continua para que los chicos sepan indentificar y rechazar  las sustancias dañinas con argumentos que vayan más allá de que está mal visto o no.

Tanto docentes como personal externo de las instituciones deben encargarse de brindar este tipo de información a los estudiantes, para tratar adecuadamente esta problemática.

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