Aulas Hospitalarias: 11 puntos en Quito

NOV, 12, 2018 |

Acompañamiento. Educadores y psicólogas son parte del sistema.

Hay pequeñas mesas de colores y, sobre ellas, se encuentran libros, cuadernos, lápices y pinturas. Las paredes están decoradas con imágenes de dibujos animados. Hay un espacio para títeres y un rincón de lectura. 

Sobre una hoja, Issac, de 6 años, empieza a escribir sus primeras letras. Lo hace con cuidado, pues su mano está sujeta a una sonda intravenosa por la cual recibe medicación. 

Ahí se dictan clases. Pero no se trata de una escuela, sino de un hospital.

Como Issac, alrededor de 37.745 niños, niñas y adolescentes han sido beneficiarios del proyecto de Aulas Hospitalarias, dirigido por el Ministerio de Educación en convenio con el Ministerio de Salud.

El programa, que nació en el 2006, busca garantizar el acceso, la permanencia, aprendizaje y culminación en el sistema educativo de los menores que padecen enfermedades con tratamientos largos o que necesitan reposo médico domiciliario prolongado. 
 

Sistema de contención
En Quito se sitúan 11 centros que ofrecen el servicio de estas aulas. De estos, 10 son establecimientos públicos y uno es privado. La mayoría de pacientes que se educan dentro de hospitales tienen entre 6 y 14 años.

Fander Falconí, ministro de Educación, afirma que esta es una estrategia de contención para evitar la deserción en el sistema educativo. Asegura que los docentes y psicólogos están capacitados para brindar apoyo emocional a las familias de los estudiantes que sufren algún tipo de enfermedad, en especial, cuando son catastróficas. 

Esto lo corrobora Juliana Samaniego, madre de Issac, quien por una infección en las vías respiratorias recibe clases en el aula del Hospital Militar. Ella cuenta que, cuando su hijo fue internado, una de las maestras le informó sobre el plan de aulas hospitalarias. 

Para Juliana, quien espera que pronto su pequeño sea dado de alta, este es un sistema ideal para no perder clases, pero sobre todo para que los niños asuman de mejor manera el hecho de estar enfermos.
 

Una nueva forma de educar
Hace dos años, Fabiola Paladines, maestra del Hospital Militar, dejó de enseñar en una escuela regular y empezó a convivir en Aulas Hospitalarias. Ella describe así su experiencia, pues dice que es algo totalmente diferente. Ya que -según Fabiola- educar a gente en estado de vulnerabilidad cambia la percepción de las cosas. “Aquí es importante saber llegar a los pacientes y a sus papitos, con calidez y de la manera más humana. Como profesionales buscamos que los pequeños se sientan en un ambiente agradable, ya que estar en un hospital no siempre es gratificante, mucho menos para un niño”, indica.

Este proyecto presta también educación ambulatoria y domiciliaria. Las docentes van a las habitaciones u hogares de los pacientes que, por distintas razones no pueden movilizarse, y ahí refuerzan las materias que sean necesarias. Para esto, se requiere una evaluación por parte de la trabajadora social. 

Dependiendo del diagnóstico médico, el distrito asigna un docente domiciliario.

El trabajo en conjunto con las instituciones educativas de los niños y niñas es fundamental, para que las docentes y psicólogas de los hospitales sepan los temas en los que deben trabajar. (AVV)

Proyección 
°  El Ministro de Educación informó que la meta es llegar a 100 Aulas Hospitalarias hasta 2021. Además, buscan promover la implementación del programa en hospitales privados. Existen 68 Casas de Salud con Aulas Hospitalarias a nivel nacional. La inversión del Ministerio de Educación en el programa de Aulas Hospitalarias, en 2018, ha sido de 1’557.000 dólares. 

Personal

Labor

°  Hay 106 docentes permanentes en establecimientos de salud. 
°  54 docentes itinerantes pertenecientes a instituciones educativas.
°  67 profesionales de las Unidades De Apoyo a la Inclusión (UDAI).