Ciudadanos pueden cambiar cuatro problemas ambientales

MAY, 23, 2019 |

CAMPAÑAS. Con iniciativas de reforestación se han plantado más de 1,2 millones de árboles desde 2014 en Quito.

Pérdida de zonas boscosas, esmog, despilfarro de agua y mal manejo de basura son problemas latentes que están contaminado el ambiente y han afectado a la flora y la fauna de Quito. 

Un ejemplo de esto es que de 2015 a 2018 se perdieron alrededor de 11.000 hectáreas por incendios forestales.

En Quito también se emiten más 5,164 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2). Esto equivale al carbono secuestrado por 125 millones de árboles en 10 años. 

A esto se suma la contaminación ambiental: el 56% del total de emisiones proviene del transporte, 11% de la industria, 13% de los residuos y 20% de las zonas residenciales y comerciales. 

Esto, según el informe Plan Metropolitano de Desarrollo Territorial, que es parte de la ordenanza 041, y en el que se proyecta que las emisiones ascenderían a 11.517 millones de toneladas de CO2 para 2032.

Con estos y otros datos se estima que la huella de carbono promedio del quiteño es de alrededor de 5 toneladas de CO2 anuales.  

Con respecto a la huella hídrica (impacto por el despilfarro de este recurso) se encuentra en 3.369 metros cúbicos anuales por persona. 

APRENDIZAJE. Las campañas de reforestación permiten generar plataformas de concientización ambiental.

Cultura del despilfarro
Para la ingeniera ambiental Fernanda Salazar, las cifras de la ciudad hacen notar que hay una tendencia al “despilfarro de recursos naturales y a una destrucción ambiental paulatina”. Para frenar esa realidad, dice que se requiere un compromiso ciudadano para disminuir las huellas de carbono e hídrica. “Es una labor que tenemos que cumplir individualmente para que se vea reflejada en una realidad global. Esto puede permitir avizorar un mejor futuro para el ambiente de la ciudad”.

Temas como la pérdida de cobertura boscosa, según la experta, deben contrarrestarse para evitar problemas ambientales relacionados con el calentamiento global. 

En esto se trabaja desde 2014 con campañas de reforestación que han permitido plantar más de 1,2 millones de árboles. Hasta 2018 se recuperaron 1.600 hectáreas de bosques, pero los flagelos forestales han consumido mucho más que eso.

CONTAMINACIÓN. El esmog que emana el transporte público incrementa la huella de carbono.

Cambio de mentalidad
Salazar sostiene que para ir más allá se deben establecer estrategias para frenar la pérdida de áreas verdes. 

Ella considera que para generar un cambio de mentalidad frente a estos problemas es conveniente educar a las nuevas generaciones. “Se necesita implementar educación ambiental en la sociedad. Para esto se requiere un trabajo más de fondo que debe iniciar por los niños”. 

Con respecto a esto, Cecilia López, profesora de ciencias naturales del colegio Maristas Borja 2, explica que es necesario implementar programas de estudio en jardines y escuelas. “Solo así se logrará que los niños estén relacionados con lo que el ambiente significa para la vida en general”. 

Con sus estudiantes ha logrado la experimentación directa con la naturaleza, brindándoles herramientas que les permiten comprender lo que significa un árbol o un bosque y cómo la destrucción o aumento de estos pueden afectar a su vida. 

López y sus estudiantes también participan en campañas como la de ‘Siembra un Amigo’, que es promovida por el Cuerpo de Bomberos y cuyo objetivo es recuperar zonas afectadas por incendios forestales. 

INCENDIOS. Los incendios forestales provocan la pérdida de vegetación en la ciudad año tras año. (Foto Archivo)

En la última jornada de reforestación, López participó con  145 chicos de 10 y 11 años. 

David Maza, de 10 años, explicó que plantar un árbol “es compensar todo lo que las personas causan cuando botan basura o fuman en el bosque”. 

“Los árboles nos dan oxígeno. Si no existieran los árboles nosotros no existiríamos. Las personas y las empresas deben reducir la contaminación”, agregó el chico, quien sembró tres árboles en el parque metropolitano Guangüiltagua. 

Su compañero Esteban Tapia, de 11 años, de su parte, pidió a los jóvenes y adultos que “no fumen en los bosques porque pueden causar un incendio y acabar con muchos arbolitos”. 

Para López, estas son las reacciones que se logran al enfocarse en concientizar desde tempranas edades. “Son niños que cuando crezcan pensarán dos veces antes de botar basura en el parque o en el bosque. Pensarán dos veces antes de contaminar o desperdiciar el agua”.

Salazar agrega que por esta razón se deben realizar campañas y actividades que vayan más allá de la reforestación y garanticen un mejor futuro para el ambiente. (ECV)

Recomendaciones
Cómo reducir la huella de carbono

° Apagar las luces al salir de la habitación
° Desenchufar artefactos electrónicos que no se estén utilizando
° Usar focos ahorradores
° Compartir auto con familia o amigos
° Usar transporte público
° Tomar duchas por menos de 10 minuto


 

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