Reviviendo la tradición de la Escuela Quiteña

JUN, 13, 2019 |

REUNIÓN. La Cofradía de Maestros en el Arte se reúne en un taller en San Marcos.
TRABAJO. El escultor Marco Díaz da vida a la madera con técnicas como el pan de oro.
AMBIENTE. Dentro del taller se pueden admirar trabajos magistrales.
PINTURA. Las obras pictóricas religiosas son una de las especialidades.

Seis maestros tienen el legado de la Escuela Quiteña en sus manos y se reúnen en un taller ubicado en la calle Montúfar (entre Junín y Sucre), en el barrio San Marcos, en el Centro Histórico. 

Marco Díaz, maestro en imagenería: Marco Mazapanta,  experto en tallado: Ramiro Loachamín (imagenería); Mauro Cárdenas (taracea); Freddy Taipe (escultura); César Musso (tallado); y Sorayma López (orfebrería) fueron estudiantes en la Escuela de Arte Quiteño Bernardo de Legarda. Tuvieron maestros como Neptalí Martínez, uno de los últimos ‘caspicaras’. 

Ellos se encuentran a diario porque quieren rescatar técnicas artísticas tradicionales, que son parte de la identidad de la ciudad.  Algunos llegan al taller con sus herramientas para realizar trabajos conjuntos, practicar o simplemente conversar y compartir sus experiencias. 
 

La ruta del aprendiz
Marco Mazapanta trabajaba en una carpintería con su padre y llegó a la Escuela de Arte Quiteño Bernardo de Legarda cuando tenía 23 años. Recibió una beca después de rendir las pruebas de ingreso que eran “bastante complicadas”. Tuvo que pintar, decorar y tallar durante tres meses para que los maestros reconocieran su talento. 

Neptalí Martínez siempre le decía que cuando encontrara la habilidad necesaria, sus herramientas labrarían la disciplina en la cual debía desempeñarse. Al graduarse se especializó en el tallado de madera en relieve. Actualmente, sus obras se exponen en lugares como el Museo de Arte Colonial de Quito. 
 

Nuevo valor
El maestro Marco Díaz, de 49 años, se dedica a la escultura. También obtuvo una beca hace más de 30 años en la Escuela de Arte Quiteño. Varios de sus trabajos se realizan en troncos de madera apolillada. Conjuga el arte contemporáneo con las técnicas tradicionales. 

“Ha sido una forma de darle más valor a la tradición. A ciertas esculturas se les coloca pan de oro o serigrafía. Sin dejar sus estilos contemporáneos fuera de la religiosidad”. Uno de sus miedos es que las técnicas como el encarnado o el pan de oro desaparezcan. “Son más costosas en tiempo y valor. Ahora muy poca gente se interesa”.
 

Propuesta
Los artistas de la Escuela de Arte Quiteño quieren reunirse con el alcalde, Jorge Yunda, para que apoye sus iniciativas. “Hemos tenido unos primeros acercamientos, pero nos dan largas”. 

Una de sus propuestas es que les otorguen un espacio en una casa patrimonial en desuso para que puedan montar sus talleres y mostrar sus experticias.  “Nos encargamos de ver casas que sean de propiedad municipal. Solo necesitamos el apoyo”, dice Mazapanta, al señalar que incluso están dispuestos a pagar un mínimo valor de arriendo. 

Díaz sostiene que esto permitiría generar un museo vivo, donde las personas puedan conocer el legado de grandes maestros como Bernardo de Legarda o Caspicara. 

“En ese espacio podríamos dar clases de cada una de las ramas, como lo hacían en la Escuela”, dice Díaz. (ECV)

FRASE

No queremos que el arte muera con nosotros”. Marco Mazapanta Tallador de relieve

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