Los maestros en Ecuador se reinventan por la crisis del coronavirus

ABR, 14, 2020 |

Adaptación. Eduardo Cadena antes de iniciar su clase virtual.

Quienes llevan décadas en la docencia, han tenido que remplazar la pizarra y los marcadores por aulas virtuales.

Eduardo Cadena tiene 57 años, de los cuales, 33 los ha dedicado a la docencia. Con más de tres décadas impartiendo las asignaturas de Física y Matemática, es la primera vez que ha debido reemplazar el pizarrón y los marcadores por un aula virtual: modalidad con la que trabajan actualmente escuelas y colegios, mientras dura la emergencia sanitaria del Covid-19.

“Realmente es un proceso nuevo de aprendizaje porque con las clases presenciales yo hacía todo, tenía a la mano el laboratorio. Ahora me siento un poco incómodo por no tener mis materiales, mis equipos. Pero en cambio esta modalidad es una nueva oportunidad de aprender”, dice con énfasis.

Adaptarse mutuamente  

Luis Alfredo Gallegos es maestro desde hace 22 años y dice que cada vez es mayor el esfuerzo que realizan: “Como maestros, estamos trabajando el doble o el triple ahora que estamos en esta emergencia (…) porque editar un video o hacer presentaciones son cosas que estaban en nuestra planificación pero no en formatos tecnológicos”.

215.255 maestros hay en Ecuador.Catalina Albuja coincide con Gallegos e indica que con la modalidad virtual trabajan cerca de 12 horas, pues, además de las clases y de preparar material, atiende a los padres por WhatsApp. “Hemos hecho una encuesta en el colegio (Unidad Educativa Machachi) y el 70% de los alumnos no cuenta con los recursos (computadora o internet), por eso mandamos las cosas por el celular”, dice la mujer que ha educado niños desde hace 38 años.

Cercanía. Catalina Albuja, prepara material didáctico digital para sus alumnos.

Autodidacta

Cadena reconoce que las redes sociales no son lo suyo. “Inicialmente esto del WhatsApp no me agradaba y ahora que es la contingencia, poder conversar o hacer un video me parece algo fantástico (…). Lastimosamente, uno no valora hasta que ocurre algo”.

Para él, las clases digitales implican que la gente sea más autodidacta. “Si algo me falta, algo no puedo, entonces averiguo en la misma web cómo bajarme un video, cómo hacer una lámina de PowerPoint”.

Al estudiante, en cambio, esta situación le obliga a desarrollar autonomía. “Si un chico no logra esto, imposible que pueda aprender. El muchacho debe ser respetuoso del tiempo, ser puntual, para estar ahí en su computadora”, añade Cadena.

El ‘calor’ del aula

La educación virtual es una opción, dice Gallegos, pero deja de lado aspectos muy importantes que se pueden detectar en el aula; como factores emocionales o problemas familiares. “En muchos casos los maestros dejamos de impartir la clase para poder transformarnos en una guía”, comenta.

Las clases región Sierra-Amazonía terminarán de forma virtual.Lo mismo le pasa a Cadena, quien describe como ‘un vacío’ el no tener contacto con sus estudiantes. “Yo tengo que estar cerca de mis muchachos, escuchar sus risas, su alegría, sus tristezas, porque esas cosas me llenan”, comenta con nostalgia el hombre que dentro de tres años se jubilará.

Para estos tres maestros que celebraron ayer su día lejos de su espacio habitual, cualquier sacrificio vale la pena cuando se ejerce la docencia con amor y vocación. “No solo es trasmitir conocimientos. Educar es ayudar a un ser humano a ser cada día más humano”, agrega Cadena mientras enciende su computadora, busca su libro de física y su cuaderno de apuntes. (AVV).

La docencia es mi vida, profesión, no es solo compartir día a día, sino convivir con mis chicos”.

Eduardo Cadena,

docente de física y matemática.