Pacto nacional

MAY, 31, 2020 | - Por CESAR ULLOA TAPIA

No esperemos que las cosas cambien, si nuestras acciones seguirán siendo las mismas. La historia nos evidencia que las grandes trasformaciones se producen por acuerdos sostenidos e, incluso, mejorados en el tiempo cuando se trata de cambiar el rumbo, más aún en épocas de hambre, peste y guerra como escribe Yuval Noah Harari. La manera de lograr el compromiso de las personas es mediante la cooperación flexible, parafraseando al mismo autor. Es decir, la identificación de los aspectos medulares que pueden ser motivo de encuentro y respaldo, pues inevitablemente, podríamos pasarnos toda la vida identificando nuestras diferencias si nos quedamos en la zona de confort.

Sería un terrible error histórico que la pandemia no sea la justificación precisa que estábamos buscando para cambiar el sistema mundo. Entre las tareas pendientes están voltear la desigualdad, los efectos del cambio climático, la corrupción y la impunidad para mencionar nada más tres aspectos. Para el primer problema, la cifra es escalofriante: “2.153 multimillonarios tenían más riqueza que 4.600 millones de individuos en 2019… Asimismo, el 1% más rico tiene tanto dinero como el 92% más pobre”, según el informe de Oxfam. Y este fenómeno se reproduce con más virulencia en América Latina y Ecuador nunca ha sido la excepción. El confinamiento también nos ha demostrado la recomposición, aunque sea mínima del ambiente, debido a la disminución de contaminación. Lamentablemente, la corrupción sigue más viva que nunca.

Ecuador atraviesa la más severa crisis de su historia y este episodio nos invita a cerrar un pacto nacional pasar salir adelante. Dejemos la miopía a un lado, al igual que los intereses al estilo del “sálvese quien pueda”. La ciudadanía, el poder político y los sectores económicos deben trazar la cancha con sentido de solidaridad. Es el mejor momento para sepultar la mezquindad y dejar por unos instantes también los intereses electorales. Trabajemos alrededor del empleo, la salud, la economía agrícola, la corrupción y la impunidad, la educación, la seguridad social, el ambiente.

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