Un sabor amargo

JUN, 15, 2019 | 00:10 - Por CARLOS FREILE

Carlos Freile

En el siglo XIX, Fiodor M. Dostoievski planteó la tremenda pregunta: “¿Qué será del hombre, después, sin Dios y sin vida futura? ¿Así, ahora todo está permitido, es posible hacer lo que uno quiera?” Muchos pensadores le han dado vuelta al asunto, incluido Sartre, quien afirma que al no existir Dios no existe una creación con esencias, por ello, las existencias se construyen de manera progresiva…. Comento: Al no haber esencia no puede darse ni un bien ni un mal absolutos, será bien aquello que contribuya a la construcción del yo (de la propia libertad, diría Sartre), de aquí se deriva la conclusión, ya sin eufemismos, de que “si Dios no existe todo está permitido” que es la idea latente no solo en el diálogo de los Hermanos Karamázovii sino en toda la obra del escritor ruso. 

Sirva esta introducción para explicar el sabor amargo que invade mi boca en estos momentos. Nuestra sociedad ya no acepta límites, todo se reduce a la satisfacción de los deseos y a la gratificación de los sentimientos. Deberán pasar decenas de años para que se revierta la tendencia y se vuelva a aceptar  la realidad de la naturaleza humana, basada en la biología y en la racionalidad; hasta entonces será posible hacer lo que cada uno quiera, no solo con la aprobación silenciosa de las masas embrutecidas por el placer sino con el amparo de las leyes, redactadas para proteger el más antihumano egoísmo y para entorpecer la protección a las víctimas de las acciones de quienes tienen cualquier tipo de poder. 

Poco a poco, con paciencia digna de mejor causa, se van colocando las piedras del nuevo sendero que conduce hacia la omnipotencia del Estado (más bien de quienes conducen ese estado, ya sea desde un gobierno nacional ya desde uno supranacional) y a la destrucción de la familia con sus claras bases biológicas. En el horizonte ya se vislumbra el ojo del ‘Gran Hermano’ de Orwell, vigilante y represor: no se permitirá la objeción de conciencia ni el pensamiento diferente, pues serán tildados de producto del odio. En nombre de la libertad se matará a la libertad. Al tiempo.


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